Asesinato

1397 Palabras
Emily Antes de abrir del todo la puerta, volteo viendo como el hombre misterioso desaparece. Aun siento sus labios sobre mi, antes nadie nunca me había besado así, con esa intensidad, con esa pasión, y lo peor de todo es que me gustó. Fue un imbécil, pero no puedo negar que es un hombre atractivo, aunque misterioso, esos anteojos le dan un aire intelectual que me hace imaginar a él en un escritorio conmigo adelante inclinada. Me río de mi misma, como si supiera como se siente eso. Nadie me ha tocado, ni siquiera para mover mi clítoris. Las veces que he experimentado eso, ha sido por mi misma, y he sido torpe, por mas que busco información en google, no tengo idea como hacerlo, pero no puedo buscar a un hombre que me enseñe, o que me haga sentir bien, porque si mi padre se entera de que pierdo la virginidad, no sé ni que es capaz de hacer, eso si me asusta. Termino de abrir la puerta, encontrando del otro lado a los guardias que se suponen deberían estar al pendiente de mi, me les escapé muy fácil, por la ventana del baño. Luego entré por la puerta trasera de la cocina, parece que no me conocen, saben que me encanta escaparme y hacer mis travesuras. Me miran con ganas de matarme y los entiendo —¿Usted quiere que su padre nos mate?— pregunta el que tiene mas tiempo de guardia con la familia —Sabe que esto implica que nos cuelguen la cabeza. —Lo siento Bobby, sabes que me gusta hacer mis cosas con libertad, y con ustedes detrás de mi no puedo— me hago la inocente —sabe que es nuestro trabajo, no podemos dejarla por ahí sola. ¿ahora que diremos a su padre? —Yo me encargo— le guiño un ojo mirando al otro guardia que está aterrado —Y tu quita esa cara, debes acostumbrarte a que muchas veces hago lo que quiero, solo confía en mi. Me voy con ellos detrás de mi, y al llegar a la sala, busco por todo el lugar al desconocido besucón, pero no lo hallo. No se que se creyó al tratarme así, ningún hombre lo había hecho, al contrario, elogiaban mi belleza y buscaban babear a mis pies, y este idiota me ofende diciéndome fea aunque después me besa. ‹‹es un mentiroso›› Mis pasos son lentos y mi padre apenas me ve a lo lejos viene como un toro, pero Berthran lo calma como siempre. —¿Dónde carajos estabas?— pregunta tomándome del brazo bastante fuerte —¡Me estás lastimando papá!— miro donde me tiene agarrada —y no creo que quieras que todos vean que maltratas a tu “Joya mas preciada”. Me suelta por fin respirando fuerte y tratando de calmarse pasando sus manos por el cabello. —algo me cayó mal, por eso duré en el lugar. Me mira como si supiera mi mentira —Te busqué en el baño y no te encontré— mira a los hombres detrás de mi —Y a estos ineptos tampoco. —la llevamos a la cocina para que le prepararan algo de beber y le sentara bien en el estómago, señor— mi padre le entrecierra los ojos al hombre detrás de mi que hago memoria para pagarle esta encubrida luego por haber mentido por mi. —¿te sientes mejor? Ya es hora de que toques— mi padre se cree las palabras de Bobby y agradezco por eso. —Si, me siento mejor, aunque me gustaría ir a descansar Después de eso. —Si, le diré a Bobby que te lleve donde nos hospedaremos— mira a su socio —Yo tengo que quedarme a cerrar algunos tratos y negocios. Ya me imagino de que van esos negocios, siempre se trata de drogas. No me alegra la idea del negocio de él, pero a los que nacen en esta vida, no le queda de otra. Me dejo llevar hasta la sala donde un gran piano de cola, precioso. Su madera es bastante brillante, y se ve tan nuevo que parece que nadie mas lo ha usado. Los anfitriones del lugar me agradecen la participación y luego voy hasta él como un hechizo que me atrae. El tocar hace que me olvide de todo y todos, es algo que me alivia y me da un momento de paz. Paso mis manos por la madera percibiendo el olor a nuevo, si, estoy totalmente segura que esta belleza no la tocó nadie más. Cierro mis ojos ya sentada en el banquillo y dejo que mis dedos cobren vida en cada tecla que busca. Esta melodía la compuse cuando mi madre murió, estaba tan desconsolada y me sentía tan culpable que la única manera de liberarme fue a través de esto, de lo que tanto me gusta hacer. No escucho a nadie, e imagino que la melodía está cumpliendo su propósito, llegar hasta todos y hacer que sus corazones se aprieten. La melodía es bastante triste, pero también es hermosa, por lo que puede gustar a cualquiera que la escuche. Se viene a mi mente el hombre de los besos deliciosos, solo espero que el pueda estar mirando y también demostrarle que puedo hipnotizarlo sin tener que usar la boca. Sonrío imaginando la cara que ha de tener ahora. No quiero parar de tocar, porque se que volverá la vida de mierda que llevo, pero es momento de culminar la pieza. Doy mis últimos toques y cuando termino, se escucha un grito que inunda toda la sala, poniendo a todos alerta. Los hombres de mi padre se dividen para protegerlo a el y a mi, quiero saber que sucede, pero la persona que elevó el grito dice para todos que hay un muerto en el baño. De seguro fue bastante precavido y valiente el que lo hizo para que nadie lo notara. Me sacan del lugar a toda prisa, llevándome a una de las camionetas, miro a mi alrededor notando que hacen lo mismo con algunas otras chicas y me pregunto por que las otras las dejan adentro como si no valieran nada más. ¡Todo esto fue extraño! ¿Quién habrá sido? ¿lo conocía? Imagino que me quedaré sin saber, porque mi padre no me dice nada por mas que le pregunte. La camioneta se pone en marcha sin mi padre que imagino se quedará a ver quien fue y con quien motivo, y si atrapan al que lo hizo, de seguro no le espera una bonita tarde o noche, porque lo torturaran hasta que pague. Lo bueno de todo esto es que mi estadía en ese lugar como un trofeo se acabó mas rápido, y ahora podré ir hasta donde se supone iré a “descansar” la verdad quisiera dar una vuelta y conocer el lugar, pero mi padre es tan paranoico que con lo que pasó, no me dejará ni asomar la cabeza al balcón. Odio que mi vida sea así, como una jaula, y yo ese pajarito que deben mantener encerrado porque no puede escapar. Quisiera saber que se siente tener una aventura sin que te vigilen, o un novio de esos que buscas por amor y no porque te tocó, quisiera sentir de nuevo la respiración, los besos y el cuerpo de un hombre sin tener el miedo de que lo asesinen, por eso no me fijo en nadie, por eso no me enamoro, solo me queda vivir soñando. Suspiro al llegar al aeropuerto con la orden de esperar aquí a que llegue mi padre, al parecer este viaje acabó y debería alegrarme, pero inevitablemente me entristece saber que no veré mas al hombre de los ricos labios, al engreído idiota que tampoco se queda callado. Creo que eso es lo que mas llamó mi atención, que no supiera quien soy y que tampoco se dejara pisotear solo porque le hablaba alguien importante. Pensándolo bien al verme junto a mi Padre y tocando, sabría quien era yo, y la magia se acabaría, se convertiría en el mismo lamebolas que le teme a mi Padre por ser quien es. Supongo que jamás lo sabré, que me quedaré con ganas de averiguarlo porque me voy de vuelta a casa y todo será como siempre.
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