Capítulo 6 Nathan No podía creer lo que Katherine acababa de hacer. Esta mujer era el colmo y estaba loca si pensaba que yo iba a permitir todas las estupideces que hace. Celina se despidió de mi con un apasionado beso y un abrazo y miró con desdén a Katherine que sostenía la puerta con aire triunfal, lo cual se iba a terminar apenas nos quedáramos solos. Ella no me iba a venir a decir a quien podía invitar o no, pues siendo la casa de mi hermana, tengo mucho más derecho en todo que ella. —No volverás a comportarte así, eres una majadera—la fulminé con la mirada—y para que quede claro, Katherine, yo puedo traer a quien yo quiera. —Ahh sí—dijo desafiándome—en tal caso, lo anotaremos en las reglas de convivencia, ambos podemos traer a esta casa a quien se nos dé la gana. Si tú lo haces,

