——————LEONEL—————
Ante mi tenía a la joven más sensual del mundo, uf suspiraba por esa lujuriosa chica, era toda una leona en la cama. Mi bebé. Con ella podría hasta tener algo más que una aventura. Sus curvas tan sexy y sus tremendos pechos erectos me enloquecían. Entré sus brazos me olvidaba del mundo inclusive hasta de Alexa. Tenía días llamándome y yo nada de contestarle. No estaba para recibir llamadas de quejas y ni mucho menos represiva.
Carol se movía ante mí como un remolino llevándose lo que encuentraba, me hacía sentir un maravilloso placer, desde aquella noche no hemos dejado de tener sexo. Sus gritos solían ser música para mis oídos, tratataba de moverme para hacer más intenso el placer. Se movía hacia arriba duro chocando nuestros cuerpos. Ella respondía con un grito más fuerte. Me percaté de que iba a llegar al orgasmo y mi sangre corrío aún más fuerte haciéndome correr junto a ella. Después del orgasmo, respiramos aún con dificultad. El sudor corría sobre nuestros cuerpos, dejando las sábanas más húmeda. Ella se salió de mí y se acostó boca arriba mientras mi mente estaba en la nada con los ojos cerrados.
—Leonel me gustaría que fuéramos más amigos —pronunció.
Abrí mis ojos rápidamente y me quedé mirando hacia el techo.
—¿Segura?
—Claro, vamos amor —se giró hacia mí acariciándome el pecho —. Lo podemos intentar y sino resulta lo podemos dejar ¿aceptas?
Me quedé mirándola con mi mano derecha le a acaricié su pelo. No pude negarme y mi respuesta era un rotundo sí.
—Está bien, si es lo que deseas.
Carol sonrió me dio un beso largo. Saborié el sabor de sus labios, eran tiernos como ella, una delicada flor. Me imaginé la cara de Alexa cuando me viera con su cuñada. Era como si me gustaría verla desafiante ante mí. Carol ahora era mi novia y Teodoro mi cuñado, ahora habrían de tener que aceptar mi romance.
—Voy a ser la envidia de todas las mujeres de tener a un tipo tan guapo como tú —mencionó.
Le di un beso en la frente.
—Por supuesto, lástima que no todas piensen como tú.
—¿Cómo? —alzó su cabeza sin dejar de mirarme —. ¿Acaso lo dices por...? ¿Alguien te ha rechazado?
Asentí.
—Qué lástima, quien rayos rechazaría a un bombón como tú —pronunció confundida —. Yo estoy tan feliz por tenerte a mi lado.
—Una que no tiene ojos pero olvidemos este asunto, ahora sólo somos tú y yo —recalqué.
—Oye en la empresa donde trabaja mi hermano hay un concurso relacionado con tu área, si quieres puedes participar —me informó lentamente.
No dije nada. Quizás más adelante pensaría en averiguar de qué se trataba. Se levantó dirigiéndose al baño. Al rato sonó mi móvil. Con mis manos lo alcancé y vi que era Alexa. Ignoré la llamada para llamarla más tarde. Después de que Carol y yo tomamos un baño y nos pusiéramos la ropa, partimos del hotel, la llevé a su casa y me fui a mi apartamento. Cuando llegué llamé a Alexa.
—Oh Don Quijote. ¿Se podría saber por qué no me coges las llamadas?
—He estado ocupado. ¿Para qué me llamas?
—Hace días me dejaste en "Stand by"
—Y... Que yo sepa Alexa, no tengo por qué darte explicaciones de mi vida.
—Leonel ¿acaso olvidas el código de amigos?
—Lo recuerdo pero no voy a estancarme en eso. Eres casada y nadie ha sabido de lo nuestro por lo tanto...
—¡Por lo tanto nada Leonel! Sería una falta de respeto que te revolcaras con mi cuñada sabiendo que lo hiciste conmigo. ¿Qué? ¿Piensas dejarme?
—De hecho sí. Pero no lo haré. Me necesitas Alexa. Olvídate de reglas y moral. Vivamos acorde a nuestros deseos. Te digo esto para que no te tomes por sorpresas algunas cosas que vendrán.
—Te traes algo entre manos Leonel, ya lo presiento. La verdad es que estoy cansada de problemas y tú lo pones más difícil.
—Hermosa no te preocupes siempre estaremos juntos a pesar de todo.
—Pues bien tú ganas. Sólo te digo que si vas a tener algún romance con Carol no me interpondré, pero lo nuestro no podría continuar.
—Es tú decisión hermosa. Te dejo para que lo pienses.
—Ya no digas más. Me imagino lo que vendrá.
Colgó el móvil y dejé el mío a un lado del mueble. Crucé mi pierna derecha para meditar y pensar.
«No creo que sea capaz de dejarme»
Horas después me rondó la curiosidad por rondar por el vecindario de Alexa. Uf mujeres hermosas y sexy especialmente Paola, esa no dejaba de coquetearme sino hubiera sido por su marido me la hubiera comido a besos. Fui directo a la casa de Alexa y me estacioné en frente. Quedé durante un rato ahí estacionado. Casualidad de la vida, Paola salió de la casa. Abrí mi boca.
«Wow que mujer»
Mordí mis labios y me desmonté.
—¡Paola! —la llamé está se giró a verme y caminó rápido hacia mí encantada.
—Hola guapo —se mordió los labios.
Le sonreí.
—¿Será qué podemos tener una plática tú y yo privada? —pregunté.
Asintió.
—Ven —me dijo tomándome del brazo.
Y me llevó a casa de un vecino. Me contó que su esposo limpiaba un arma y se le disparó, los guardianes de la casa no estaban e iba a buscar algo donde un vecino. Me dijo que descuidara, él era muy silencioso. Llegamos a casa de su vecino Isaac y conversamos un poco muy cercanamente. Pero llegó un momento en que no pude aguantar más ganas de tocar a Paola.
—Me gustaría que tú y yo fuéramos... —guardé silencio.
—Amantes —musitó.
Se me lanzó encima dándome un beso apasionado, nuestras lenguas chocaron continuamente, estábamos sin control quitándonos la ropa, tuvimos sexo en la sala de Isaac, ese no aguantó las ganas y se masturbaba mientras yo la embestía. Pero de pronto se escuchó varios tiros, nos espantamos y dejamos de movernos.
—¡Paola! ¡¿Dónde estás desgraciada?! ¡Viniste a la casa de Isaac a revolcarte con un hombre! ¡Quiero ver a ese tipo para romperle el trasero! —gritó Noel.
Me asusté tanto que pensé que iba a morir. Vi a Isaac y a Paola, estaban aterrados como yo. Luego Isaac nos escondió en su sótano. Y Noel no tuvo mas opción retirarse porque no nos encontró.