Regresaron de México, él la llevó hasta su casa diciendo que se quedaría en la de él descansando también cuando ella mencionó que dormiría hasta que el gato la despertara el lunes. Cuando Dan entró a su casa escuchó risas y la curiosidad lo llevó hasta la cocina donde estaba Katrina tomando un café que le había ofrecido Maritza. –Mi Mari, tengo que hablar contigo seriamente, eres demasiado amable con todo aquél que aparece en la puerta. –¿Por qué tan hostil cariño?, me preocupé porque no fuiste a mi fiesta y tampoco respondías el teléfono. –¿No se te ocurrió pensar que yo no quería hablar contigo? –Repito, ¿por qué tanta hostilidad? –Tal vez porque me costó bastante recuperarme de lo que sea que pusiste en mi bebida la noche que me hiciste ir al bar Palmeras, fingiendo ser Owen… La p

