Tuvieron un martes bastante ocupado, les tocó atender videoconferencias, llamadas telefónicas y visitas de asociados, ninguno tuvo tiempo de almorzar, ella comió galletas y un jugo natural de fresa que le compartió la secretaria del piso, Dan solo consumió café y agua durante todo el día. Eran ya las ocho de la noche cuando él apagó su computadora, tomó sus llaves y dirigiéndose a su asistente expresó: –Deja todo para mañana y ven conmigo. –¿Adónde vamos? –Quieres una buena calificación en tu pasantía, ¿verdad?, entonces ven conmigo –repitió sin esperar respuesta de ella y caminando hacia el ascensor. Al llegar al estacionamiento, ella notó la intención de él de que subiera a su auto, así que le señaló: –Lo seguiré en mi propio transporte. –Como quieras –soltó indiferente, se subió

