Le di la mano para salir del auto – ¡No tenemos de que hablar!-. -¡Tú sabes que sí!, y no me importa si mi general se entera, hablamos o acabo esta misión ya-. Cruce mis brazos y espere a donde me iba a llevar. Entramos a una de las habitaciones, estaba decorada con rosas rojas, velas aromáticas; el cerro la puerta detrás de mí, giro para mirar que hace toma una guitarra y empieza a cantar "Hoy te vi tan solita y tu mirada me dice que no estás bien, te jure que siempre estaré, que a pesar del tiempo yo te esperare, él nunca supo amarte como yo lo sé, el no conoce cada espacio de tu piel, sé que no soy perfecto pero te diré él no sabe cómo tratar una mujer....” (Piso 21 –me llamas). Lo escuche cantarme con lágrimas en los ojos, estaba enojada pero lo amaba y amar es p

