Sebastián estaba celoso y lo entendía no debía ser fácil para el esta situación, me dirijo a mi habitación donde me esperaba Nicolas con una cena romántica, velas y Champagne. -¡Llegaste princesa!- exclamo. Se acercó a mí, me sorprendió por la espalda, me quito las bolsas que llevaba y las lanzo al suelo, me beso por el cuello y me llevo hasta la mesa. -tu favorita crema de berros-. Me senté y le sonreí, quería correr, era fácil el plan en mi cabeza pero en este momento no quería hacerlo. -Gracias amor se ve deliciosa - fingí ser amable. El me miro comer mientras bebía Champagne – Creo que es hora de intentar ser padres otra vez-. Yo empalidecí –Aun no estoy lista-. –Está bien, sigue planificando, pero podemos hacer el amor todos los días como si quisiéramo

