Volvíamos a encontrarnos en la calle a la que nos dirigimos por primera vez con Alex después del ataque de los espíritus de hombre lobo... Más bien con la Organización Oscura. Alex bajó de la otra moto que tenía y se acercó haciavla parte donde estaban los timbres, para llamar al de Katia. Scott, Max y yo bajamos del coche, conducido por Scott. Los tres nos acercamos al portal, en el que Alex ya nos esperaba con la puerta abierta. – Podéis daros prisa, no voy a estar aguantandola todo el día. – gruñó Alex con impaciencia. – Paciencia, la dulce Katia no se va a desaparecer. – comentó Max con la voz que tienen los enamorados no correspondidos. Alex dió un suspiro, ignoró a Max y todos entramos en el piso. – ¿En que planta vive Katia? – pregunté dirigiéndome a Scott. No sé... Pero no me

