Me desperté en el sofá. Cómo primero vi a Scott, estaba arodillado en el suelo. Al sentarme bruscamente casi me di con su nariz. – Está volviendo en si. –les informó Scott a alguien dándose la vuelta hacia los demás. Yo seguía en silencio observando mi alrededor. Me costó un poco reconocer donde estaba. – ¿Qué ha pasado? – pregunté confundida, después de parpadear unas veces seguidas para dejar de ver borroso. – Te desmayaste, monada. – respondió Max con una voz seria, que no era muy típica de él. – Deja de llamarme eso. – Susurré cogiéndome de la cabeza, intentando evitar así que dejase de sentir el inmenso dolor de cabeza. – ¿Cómo es que se desmaya tanto? – preguntó Alex dirigiéndose a los demás, hablando de mi en tercera persona, como si no estuviese delante. Me pasó un vaso lleno

