En las profundidades de las miradas No puedo precisar exactamente qué pasaba por la mente de esa persona al presenciar tanto escándalo, pero cuando Charles intentó acercarse al intruso, este salió corriendo despavorido. El joven soltó un suspiro de frustración y estuvo a punto de seguirlo, pero la mano suave de Verónica lo detuvo. Él la miró, y ella acarició suavemente la mejilla del joven, logrando que sus nervios se relajaran por completo. —Voy yo —comentó la joven con suavidad—, intentaré razonar con él para que no hable. Sabes que estás nervioso y molesto, y este no es el mejor momento para confrontarlo. Charles asintió mientras acariciaba la mejilla de Verónica. Se acercó a ella y le dio un dulce beso que disipó todos sus temores. Cuando se separaron, ella le regaló una leve sonris

