El abismo de la pasión Verónica Las emociones me invadían cuando el día de la fiesta finalmente llego. Mi cuerpo aún temblaba por el recuerdo de lo sucedido con Charles, un encuentro que había desatado una tormenta de sentimientos contradictorios en mi interior. Intenté evadirlo durante todo el día, sintiéndome incapaz de enfrentar su mirada. El hermoso vestido burdeos y n***o que llevaba puesto, adornado con delicadas puntillas negras, parecía burlarse de mi estado de ánimo. Mis manos acariciaban el collar que me regaló mi nana, buscando consuelo en su recuerdo. Ay, Nana, ayúdame a navegar por este mar de emociones —susurré. Tomé una bocanada profunda de aire, y me coloqué un sombrero bordó, lista para descender por las escaleras. Al llegar al pie de la escalinata, Antonio y Charles

