La noche estuvo muy movida luego de un aclarado de ideas, Samantha decidió que no volvería dudar de Sebastian, pero por que sintió tanto dolor. Algo en ella no permitía hacerla entender, que realmente siempre estuvo enamorada de Sebastian. Aunque Juan no estuviera con ella sabia que lo amaba a morir. ¿Pero que era ese sentimiento tan extraño que la invadía cada vez que Sebastian estaba a su lado?
-Vamos Cesar, nosotros tenemos que descansar ya es demasiado tarde, nuestros cuerpos ya no estan para estos trotes.
-Si, cariño ya fue suficiente. Samantha y Sebastian aun estan rompiendo los zapatos, míralos menos mal que tu hija no quería venir,- se rió del comentario que hizo de su hija.
-Esos dos son incorregibles. Pero bueno vamos a dejarlos que se diviertan, en fin hoy ni pendiente de nosotros, vamos a ver que tal nos va con ellos al llegar el día.
-Esta bien, vamos. Quiero descansar, ya los pies los siento como inflamados.
-Eso se debe a que aunque no comiste gran cosa,abusaste en tomar esos dos vasos de whisky recuerda que estas bebiendo medicamentos.
-Si, cariño tienes toda la razón yo creo que deberíamos de arar los medicamentos por estos días y solo me rijo por la comida mientras llegamos a casa.
-A mi no me digas nada, pregúntale a Sebastian el te dirá que sera lo mejor.
-Esta bien cariño, ahora le pregunto espero que me diga que si.
Ambos s e levantaron discretamente y salieron del salon. Solo querían descansar. Pero no dejarían que los chicos dejaran de disfrutar de esa noche así que se fueron de puntillas como quien dice. Aunque así habian pasado el resto de la tarde. Sebastian estaba atento cuando los vio salir del salon y de inmediato le dijo a Samantha que sus padres ya iban amino a la cabaña, cosa que a ella también le pareció correcto y sin decir nada mas, los imito. Tomo a Sebastian de la mano y lo dirigió hacia afuera el salon, estan ya a fuera se dieron cuenta que la neblina realmente habia bajado. Y todo se veía blanco como humo. En eso trataron de acelerar el paso y así poder alcanzar a los Normat. Ya de unos minutos lograron divisarlos ya estaban entrando en la cabaña, así que decidieron ir mas despacio. Samantha estaba temblando de frió así que Sebastian se quito su chaqueta y se la coloco sobre sus hombros.
-Esto te calentara un poco mas. Espero que no te resfríes. Con tanta humedad en ele ambiente y tu cuerpo a la intemperie, no es muy saludable, caminemos un poco mas rápido.
-Esta bien, mis piernas estan heladas. Si hubiese sabido que haría tanto frió no me hubiera puesto este vestido.
-Bueno quien iba a decir que un lugar como este, tendría un clima tan diferente en el día que la noche. ¿Es raro verdad?
Ya estaban llegando a la cabaña cuando, se dieron cuenta que ya los Normat habia apagado las luces.
-Estos dos si que querían descansar, - exclamo Samantha.- Primera vez que veo que salen de una fiesta sin que esta haya culminado.
-Ya sus cuerpos no son los mismos. Y ademas tu papá lleva una vida de mucho estrés así que su cuerpo en estos momentos le esta cobrando con cansancio. Así que seria bueno que ya empiece a vivir una vida menos estresada.
-Estos días lo ayudaran a olvidarse del rancho. Aunque no creo, quien sabe cuantas veces llamara al capataz preguntándole por cualquier cosa, ¿Que si ya hicieron estos? ¿que si compraron aquello? ¿que no se olviden de tal cosa? en fin ese podrá estar aquí pero su mente alla en el rancho.
-Bueno mas tarde nos sentaremos un rato con ellos, no creo que pasemos todos estos días tan alejados.
-Si eso mismo estaba pensando yo. Hoy en verdad que fue muy divertido todo pero no sabemos como se han sentido ellos.
-Bueno entremos aquí afuera esta muy frió ya mi camisa no me protege mucho.
-Pero tu no estabas acostumbrado a un clima mas frió que este.
-Si pero eso fue hace muchos años. Ademas yo no soy foca. Soy un hombre con la piel muy delicada,- se burlo del mal chiste.
-Ay, como que se te esta pegando algo del lugar.
-¿Algo del lugar?. Pues no mi vida. Estoy bien definido así que nada de eso. Aunque de pronto me pueda convertir en tu verdadera amiga,- continuo con su chiste y entraron corriendo.
-Jajaja, por Dios Sebastian, te va muy bien ese papel.
-Gracias amiga.- se siguió riendo.
-Quieres algo antes de irte a dormir. ¿Un vaso de leche caliente o un te?
-Y de donde vamos a sacar a estas horas algo para tomar caliente.
-Cariño una cosa que yo aprendí en los años que tengo viajando de un lugar a otro es mantener en mi bolso unas bolsistas de te, café y chocolate, ah y de leche en polvo por si acaso. No sabemos que pueda suceder en el camino o en la intemperie.
-En serio Sebastian, tú en verdad que eres una cajita de sorpresas,- se rió si se retiro a su habitacion. Entonces sera para mas tarde por ahora quiero descansar.
-Ok, descansa nos vemos mas tarde.
La mañana fue muy corta cuando Samantha decidió levantarse ya eran casi las diez de la mañana y Sebastian y los Normat estaban disfrutando de una grandiosa caminata. Encontró un delicioso desayuno con una pequeña nota.
-Buen día cariño, nos fuimos a caminar estabas tan rendida que no escuchaste mis llamados así que preferimos no molestarte, allí te deje una taza de café con leche en el micro y un delicioso emparedado, disfrútalo, te quiere Sebastian.
Ella tomo la nota y le dio un beso, busco su taza de café y se comió con gran entusiasmo el emparedado. Cuando ya estaban llegando los Normat y Sebastian ella aun tenia un pequeño pedazo en la mano.
-Dios hija estas son las horas en que tu te levantas. Nosotros ya tenemos varias horas disfrutando de este lugar Sebastian nos llevo a caminar por el sendero donde estuvieron ustedes ayer, por cierto arréglate pronto vamos al lago a pasear en las balsas y no digas que no. Te esperamos, yo voy a recoger algo y salimos, apúrate.
Victoria no le dio tiempo de quejarse así que tenia que obedecerla. Antes de verla cambiar de ánimos. Termino dándole el ultimo bocado al emparedado con mala gana. El ultimo lugar al que quería ir era al lago. Pero no habia manera de decirle que no a su madre.
-¿Disfrutaste el desayuno?,- pregunto Sebastian al ver su cara de enojo.
-S, gracias Sebas me encanto y el café estaba como a mi me encanta, dulce y espumoso.
-¿No quieres ir al lago?
-En verdad no ese el lugar en el que yo quisiera estar en estos momentos.
-Esta bien entonces cambiaremos la rutina, ¿que quieres hacer, dime y yo mismo me encargo de hacerles cambiar de opinion?. Fui yo quien sugirió ir para alla. Pero si no quieres ir. Te entenderé. Creí que te gustaría antes vivíamos metidos en el estanque del rancho pero si no quieres esta bien.
Ella lo miro de reojo y sintió que se estaba dejando llevar por algo absurdo ya lo que habia sucedido en el estanque del rancho, no significaba que ella debería de estar recordando cada vez ese momento. Ella se habia prometido olvidar y eso haría. Su vida tenia que continuar sea como sea. Ya Juan le pertenecía a otra mujer. Y ella tenia que continuar su vida.
-No Sebastian iremos al lago. Deja que me cambie y saldremos. > dijo en voz baja, como para que Sebastian no oyera pero el retuvo cada una de sus palabras.
Solo respiro profundo y fue a buscar su maletín de mano. Esta vez no dejaría sus cosas de primeros auxilios en la habitación y mucho menos andando con Samantha de ella se podría esperar cualquier cosa. Minutos después ella apareció llevaba puesto un shorp, una camiseta se hizo una coleta y luego se puso su gorra, parecía toda una turista.
-Bueno ya estoy lista. Espero que no digan que he tardado mucho.He hecho lo mejor posible. Por cierto iremos a la piscina luego quisiera almorzar dándome un buen chapuzon.
-Perfecto esa sera una magnifica idea. Ve a decirle a tus padres para que se lleven los trajes de baño mientras yo busco algo, en mi bolso. ¿Llevas tu cámara, Sam?.
-Si, aquí la llevo ese error no lo cometo dos veces.
-Bien anda y dile a tus padres ya salgo.
Mientras Samantha salio Sebastian busco sus cosas personales y los metió en el bolso de mano. Cuando ya estaba por salir miro sin querer hacia la habitacion de Samantha se paro en la puerta y observo que la nota que le habia dejado estaba en la almohada. Sonrió y salio de inmediato.
El camino fue muy ameno Cesar y Samantha iban abrazados, por fin disfrutarían un día juntos. Victoria iba en compañía de Sebastian, recordando el evento de la noche anterior. Mientras que Cesar y Samantha iba carcajeándose de toda ocurrencia. Tanto del padre como de la hija.
-Estos dos juntos son peor que dos niños de cinco años. Cesar no madura cada vez que tiene a Sam a su lado, deja que ella haga todo lo que se le place.
-Ella es una chica muy buena y recuerda esta en su mejor momento, cuando quieres explorar todo aquello que no deberías para luego arrepentirse de los resultados.
-Tienes razón mi hija, es muy buena. No puedo quejarme de eso pero es que a veces hace cada cosa. Ya te contó lo que sucedió con Juan.
Él inmediatamente se alerto, ella aun no se habia atrevido a contarle absolutamente nada y él no quería obligarla a expresar sus sentimientos. Juan era su hermanastro que podría haber sucedido. Así que solo permaneció en silencio dejo que Victoria le contara sin dar a conocer su intranquilidad.
-Te acuerdas de Juan el chico que llego a casa cuando murieron sus padres tu y el tienen la misma edad creo. Bueno mi hija se enamoro de Juan desde que el llego a nuestra casa cosa que jamas nos dimos cuenta hasta que fue demasiado tarde.
Sebastian sintió una punzada en su corazón, sabia que ella se habia enamorado pero no sabia de quien era, así que esa verdad le estaba cayendo como un balde de agua fría. Jamas se habia imaginado que esa persona habia sido de su hermanastro.
-Muchas veces pensé que ustedes dos terminarían juntos por que era contigo y Janet con quien ella tenia mas vinculo, pero jamas creí que se enamoraría del chico que nosotros veíamos como su hermano.
-Por que dices que demasiado tarde Victoria, que sucedió.
-Bueno esto es algo que ella me ha confesado en su momento de dolor. Pero yo se que tu como su amigo sabrás mantener este secreto contigo. Samantha cometió el error de enamorarse de Juan de una manera muy ciega. Cuando ustedes se fueron al extranjero el también lo hizo se marcho a la ciudad a empezar sus estudios en la Universidad luego regreso ya graduado pero con su novia de toda la vida Melissa. Un día ellos decidieron terminar la relación y Juan se embriago por completo y allí fue cuando la tonta de mi hija aprovecho la oportunidad de envolverlo en una locura que solo ella estaba consciente, después de ese día Juan se marcho con la noticia que en dos semanas se casarían, nosotros estábamos muy alegres pero Samantha estaba de muy mal humor pasaba todo el día encerrada sin decir absolutamente nada nosotros pensamos que era por que Juan se habia marchado y no se habia despedido de ella, pero lo triste fue el día de la boda. No quiso ir y yo le insistí tanto que ella solo le quedo contarme su triste verdad. Así que por eso ella decidió venirse a la ciudad a empezar una nueva vida y tratar de olvidar. Pero no creo que eso sea muy fácil, así que yo misma hable con Cesar para que de alguna manera ella no estuviera dando tumbos se le compro su casa y así ella decidiera lo que piensa hacer en realidad. Ya sabes Sebastian una madre de alguna manera trata de ayudar a sus hijos a seguir adelante después de una caída. Pero a veces pienso que ella aun no esta preparada para estar sola. El día que vimos que eras tu su nuevo vecino , la vida me volvió de nuevo a mi alma. Llegaste de nuevo a la vida de mi hija en el momento mas importante. No quiero decir que tu eres su pañito de lagrimas pero si la persona con la compartió tantas cosas y creo de alguna manera sus sentimientos. Ella no habia un día que no hablara de ti. Siempre estaba contando todas las anécdotas y aventuras que ustedes realizaban y en especial el día que construyeron la casita del árbol. Ese fue el día mas importante de Samantha, era como si habia construido su hogar de toda la vida. Mi pobre niña. Se enamoro del hombre equivocado.
Sebastian sintió que su corazón de desgarraba al escuchar a Victoria hablar del hombre que le robo el amor de Samantha y lo único que hizo fue burlarse de ella. Pero estaba llenando de alguna manera de esperanza la relación entre los dos. Él sabia que la amaba pero no podía empezar algo donde no estaba seguro como empezar, así que solo quedaba dejar que las cosas fluyeran poco a poco.