La noche se convirtió en un verdadera sorpresa para la familia Normat. Ademas de divertida y reconfortante demostraron que son bastante diestros para superar obstáculos, ahora le tocaba el turno a las parejas. Cosa que Samantha no estaba segura en participar no quería arriesgarse. Pero Sebastian la persuadió en que lo hicieran. Así no podía negarse. Luego de participar en varias actividades lograron ganar uno de ellos. No habia sido nada divertido como los otros eventos cosa que perdió algo de motivación. En ellos, así que decidieron sentarse. Ya después de unas horas todo habia culminado con la mesa full de regalos.
Todos levantaron sus cosas y como pudieron se dirigieron a las cabañas. Ya cuando estaban cada pareja en la puerta se despidieron sin ningún titubeo realmente era tarde. De pronto Samantha sin pensarlo se fue directo a su habitacion. Y Sebastian al ver la indiferencia de ella hizo lo mismo. Algo habia pasado en el salon cuando los dos empezaron sus juegos y uno de ellos realmente los habia puesto a pruebas y habia sido el de adivina que es. Ese juego consistía en dibujar en la piel del otro algo y el acompañante debería de adivinar. Los dos estaban muy tensos tocarse delante de todos y de una forma erótica no era algo que se deseaba hacer en presencia de tanta gente. Luego era colocar un pedazo de hielo en una parte de su cuerpo y luego con la lengua calentarlo, ambos se estremecieron todos reían pero ellos realmente estaban muy tensos. Y Samantha solo quiso que eso terminara, el castigo era demasiado.
Luego de llevar unos diez minutos en la habitacion Sebastian no podía dormir así que decidió salir e ir a la cocina necesitaba algo que lo ayudara a dormir. Penso en preparar un té o un vaso de leche. Cuando ya tenia todo listo Samantha apareció a su lado.
-Hola cariño, no puedes dormir, -pregunto Sebastian.
-Hola. Algo así.
-¿Te sientes mal? ¿quieres tomar algo?
-No estoy bien solo que... Dios Sebastian no se como tú puedes controlar la mente con tanta facilidad.
-Pero amor. De que estas hablando. ¿Controlar mi mente?
-Claro yo aun tengo la sensacion de tus manos en mi cuerpo y tú lengua saboreando mi espalda. ¿Crees que soy de piedra?
-Ah es eso. Bueno amor si yo fuese un hombre sin sentido común no creo que pensaría mucho en el asunto pero resulta que no puedo dormir y por eso estoy preparando este delicioso te para relajarme un poco. Yo también estoy igual que tú, mi vida.
-Ven siéntate, ya te voy a servir un vaso.
Ella lo obedeció también esta excitado con tanto manoseo. Pero ella sabia que con el té eso no le iba a pasar. Cuando él se acerco y le entrego una taza con té, levanto la mirada y su calor la envolvió de nuevo. Él se inclino y la beso. Sus labios permanecieron largo rato en esa posición, no podían olvidar el deseo que ellos estaban experimentando. Hasta que el pudo levantarla y la llevo en brazos a la habitacion. La tendió sobre la cama y sin pedir permiso solo se dejo llevar por la necesidad que ambos estaban experimentando.
-No quiero que te sientas comprometida sino quieres dímelo.
Ella no podía responder su garganta estaba seca y sus labios húmedos de los besos de Sebastian.
Él continuo besándola, no podía ni quería detenerse. Era una necesidad poseerla. Pero estaba Samantha preparada para recibirlo. Ella también lo deseaba pero tenia miedo de que después que le hiciera el amor se marchara. Ambos tenían miedo de continuar. Pero Sebastian se detuvo, no podía hacerlo. Él solo quería que ella se lo pidiera que lo buscara que tomara la iniciativa para él poderse sentir seguro.
-¿Estas mejor?, pregunto él, tratando de cambiar de pensamiento.
-No, no estoy mejor. Me siento como una tonta. Se dio la vuelta y le dio la espalda. Él no quiso alejarse solo se acostó a su lado y la abrazo. Así ambos se quedaron dormidos. Hasta que logro amanecer.
-Buen día cariño, ¿dormites bien?
-Buen día, muy bien. Por ahora solo quiero comer algo yo creo que me comería un elefante del apetito que tengo.
Ella despertó muy distinta a como lo habia estado la noche anterior. Solo quedaba disfrutar de ese día ya los eventos estaban por terminar. Los Normat estaban en una competencia de bolas criollas y domino, así que no pasarían el ultimo día con ellos.
-¿Que planes tienes Sam?, pregunto Sebastian con un trozo de pan en la boca.
-No se dime tú, ya hoy es el ultimo día aquí.
-¿Quieres ir de nuevo a la llovizna? ese lugar en verdad me enamoro.
-Ok, déjame cambiar y esta vez me untare todo el repelente que quieras.
-Mi amor solo lo digo por tu bien. No me preocupan las marcas lo que me preocupa que pueden estar infectados y te den alguna reacción o te enfermes.
-Si mi amor yo lo sé.
-Esta bien vamos, tenemos que aprovechar el día.
Los dos iban charlando muy amenamente, jugando y de vez en cuando el le daba un beso por sus locuras.
Cuando llegaron al pozo donde estaba la caída, buscaron un mejor lugar antes de adentrarse al agua. Ella estaba lista se quito su ropa y quedo con apenas un diminuto bikini. Sebastian la miro detalladamente, tenia un lunar en la nalga derecha muy cerca de la hendidura de ambas nalgas. Como aquella chica le estaba haciendo esto. Lo estaba provocando o solo quería darme luces. Su cabeza empezó a dar vueltas, pero no iba a caer en esa tentación. Ella tenia que pedirle que la amara.
-Sebas, ven el agua esta deliciosa.
Él obedeció se quito su pantalón y quedo en su traje de baño. Cuando llego donde ella estaba se dio cuenta que allí el agua estaba aun mas fría. Ella empezó a lanzarle agua en la cara. Y él para detenerla la sujeto contra su cuerpo. Su desnudes los mantuvo inmóviles por unos segundos. El la beso, de pronto sus besos fueron acompañados con caricias. Ella se sujeto a su cintura le gustaba sentir lo excitado que se ponía cada vez que estaban en una situación como esa. El exploro con sus manos mientras ella hacia movimientos con su cuerpo. De pronto se aferro a su cuello y ella solo deseaba que el se mantuviera allí, eso la excitaba mucho. En eso ella levanto sus piernas y se engancho en su cintura dando un anuncio de ser bienvenido.