Samantha ya estaba casi lista cuando Sebastian se asumo a su habitacion para informarle que ya habia sacado el pasticho del horno. -Que hermosa te ves corazón. Yo creo que hoy me envidiaran todos los hombres de la ciudad. -Gracias mi amor. Esos son tus ojos que me miran con el corazón. -No, mi amor realmente estas hermosa. -Bueno ya dejemos los halagos y vamos a almorzar huele delicioso o sera que tengo mucha hambre. -Dios cariño cuando sera el día que tú no digas que tienes mucha hambre. -Bueno una persona sana como yo tiene la dicha de hacerlo peor es que estuviera enferma y quisiera comer y no pudiera. Hay no mi amor no me hagas decir tonterías. -Bien tienes razón vamos a disfrutar de este merecido almuerzo. El almuerzo se lo dedicaron a solo charlar del auto que él quería comp

