El micrófono oscilaba peligrosamente de la mano de Tatsurou mientras este balbuceaba palabras sin sentido. Touma observaba en silencio como su hermano Kyo insistía en que Tatsurou dejara de “cantar” y se recostara un rato para que se le bajara un poco lo ebrio y sus padres no los mataran llegando a casa. Pero Ryu insistía en que la tradición aún no había terminado y no dejaba de pasarle cervezas al pobre cumpleañero. La tradición empezó cuando su hermanastro Ryu cumplió los 17 años y sus amigos lo embriagaron con el pretexto de que “ya tenía la edad suficiente para hacerlo”. El siguiente fue Yuke y el último sería Touma, pero eso hasta dentro de un año. Touma no le veía lo interesante a perder tu consciencia y hacer tonterías, y tampoco quería hacerlo. Estaba seguro de que si se embriaga

