Los altos desafinados de Ryu, más la música a todo volumen, inundaban la pequeña habitación en la que se encontraban Yuke, sus hermanos y Atsushi-san. Llevaban apenas una hora en el karaoke y ya casi nadie podía cantar de lo mucho que ya lo habían hecho. Sólo Kyo y Touma eran los que menos participaban, lo cual era muy común en el primero pero muy raro en el segundo. Yuke supo que algo iba mal con Touma y Satoshi desde que este último le pidió ayuda a su tío para practicar y no a Touma. Y aunque Yuke estaba interesado en lo que había sucedido entre su hermano y Satoshi, tenía cosas más importantes de las que preocuparse. Como Atsushi-san y su casi estado de embriaguez. El único autorizado para comprar alcohol en el local era Atsushi, pero no solamente era él el que tenía unas copitas enc

