Me desperté muy temprano, desayunamos y salimos al aeropuerto, esta vez no quise viajar solo, así que me fui en el avión donde viajaban los hombres de su familia y aproveche de hablar con el esposo de mi prima sobre su educación. Él soltó la lengua y me contó como los criaban a ellos. Me sorprendió que fueran tan disciplinados, más cuando crecieron en Dubai, me habló de su niñez, de sus hermanas y primas, lo que más llamó mi atención fue el brillo que aparecía en su rostro al mencionarlas…
Llegamos a Dubai y me instalé en una de mis propiedades, para luego investigar a su familia a fondo, aprovecharía mi estadía aquí para reunirme con amigos en común que me podían dar referencias. Cuando llegó la hora acordada me dirigí a la empresa de su familia para hablar de negocios, me alegro de que ellos no buscaban embaucarme como el resto, por el contrario, me ofrecían un trato muy justo. Lo que nunca me espere es que recibieran dos visitas con propuestas de matrimonio para dicha chica que a mí me interesaba, estuve presente y moria de ganas por impedir esas reuniones, pero no lo hice, fui más astuto y escuche con que pretendían negociar para mí fueron las propuestas más horribles que he visto. Es absurdo que un hombre pretenda buscar un matrimonio cuando no tiene dote, qué futuro le puede esperar al lado de un hombre así, que pasara si él fallece, quedará en la calle y sus hijos. O en caso de un divorcio, era inaudito. El siguiente era un chico joven que aún no tiene fortuna, ofrecía como dote un departamento pequeño en el cual vivirían hasta que sus negocios prosperaban, cosa a lo que su tutor se negó y yo respire. Cuando ellos se retiraron yo decidí tantear el terreno.
— me interesa contraer matrimonio con una chica de su familia, pero no quisiera decir aún quién es, solo lo menciono para que no acepten cualquier propuesta que pueda dañarles su futuro.
—estoy sorprendido príncipe no sabía que usted estuviese buscando esposa y aunque nos halaga debo advertirle que no le cederemos tan fácilmente a ninguna y no es por un tema económico, ya que dinero no nos hace falta, más bien porque queremos asegurarnos de que el hombre que obtenga su mano la vaya a amar por sobre todas las cosas, no soportaría ver a una de mis hijas llorar. Por esa razón debo decirle que piense bien lo que quiere de una esposa y luego venga con una propuesta que esté a la altura—me sorprendí, nunca en mi vida me habían hecho sentir menos, se supone que ellos deberían estar feliz de emparentar con mi familia.
Aunque fue una sensación agridulce, me encantó el reto, esa chica sería para mí si lograba conseguir buenas referencias de mis amistades, si descubro algo turbio lo dejaría pasar. Después de reunirme con todos mis conocidos, llegué a la conclusión que mejor mujer que ella no podía encontrar, era una chica serena, centrada con un corazón noble, ayudaba a los más necesitados y velaba por el bienestar de su familia. Muchos lamentaron que no hubieran aceptado sus propuestas, decían que todos los prometidos de que habían llegado a esa familia iban con la intención de desposarla, pero ninguno había logrado que ella lo aceptara, ya que ellas tenían el poder de rechazar a los caballeros.
Eso me llenó de intriga y decisión, ¡ella sería mi esposa, mi princesa! Decidí espiarla porque supe que irían a un centro comercial, así que la seguí y me encantó ver lo natural que actúa, es sencilla, pero muy elegante, en fin toda una princesa.
Juro por Allah que conseguiré su mano. Me quedo como un idiota observando cada uno de sus pasos, su forma de mover las manos y hasta de caminar me habían hechizado, quería ser el motivo por el cual sonreía, su piel era levemente morena, sus labios gruesos, sus dientes blancos, perfectos y su estatura tamaño normal 160 m cálculo. El resto no lo podía ver porque iba cubierta, pero aun así era tan hermosa que deslumbraba, pude ver que tenía gustos exquisitos por las tiendas a las que entro y eso fue suficiente para presentarme en el despacho de su familia.
—¡has vuelto muchacho! ¿Se puede saber que te trae por aquí?
— ¡Quiero casarme con Zaira Al Qasimi! ¡Su hija menor, señor!
—¡apuesta muy alto príncipe! Tengo que admitir que me sorprende que haya vuelto después de escuchar mis advertencias, aunque debo decir que esas fueron dichas en general, pero de cuanto a Zaira se trata, temo que soy más cuidadoso.
—lo entiendo señor y admito que seré igual en el futuro con mi sobrina Aisha, ya que es lo más preciado que posee mi familia, si me atrevo a pedir su mano es porque considero que puedo ser el hombre que la haga feliz, su complemento, me gustaría ser la razón por la cual sonría diariamente, la quiero para siempre señor, no solo para que me dé hijos. La quiero para que sea mi compañera, mejor amiga y consejera, como usted sabe nosotros vivimos rodeados de muchas mujeres falsas, esa es la razón por la cual la he observado en silencio. Quería asegurarme de que fuera la mujer perfecta para mí y he llegado a esa conclusión después de observar su mirada, tengo que admitir que ella me conquistó, es la única mujer que ha provocado eso en mí. Yo podría venir aquí y ofrecerle todos los bienes que poseo, pero a mi parecer ella no tiene precio, así que le ofrezco mi vida, mi amor, mi entrega y devoción hacia ella por el resto de mis días. Le prometo que no haré nada que la aleje de usted, ella será libre de visitarlos, quiero cada vez que desee porque viviremos donde se sienta más cómoda y si para eso debo mudarme lo haré.
—Guao, muchacho, me has dejado sin palabras, es la primera vez que escucho a un hombre hablando así y después de casar a 7 mujeres, sé bien de lo que hablo. Sin embargo, la decisión final no está en mí, sino en mi hija, pero te has ganado mi apoyo y eso es lo que ella tomara en cuenta a la hora de dar su respuesta, así que por el momento acepto tu propuesta, podrías colocar los términos por escrito y venir con tu familia a negociar.