Salí de esa oficina más feliz que nunca y es que aunque no espere hacer esa confesión, debo admitir que me salió del alma, ella provoca esa ternura en mí y podría asegurar que el día de mi boda ya me encontraré totalmente perdido por mi esposa. Cerré el trato con un apretón de mano y me fui a mi casa, al llegar comencé a pensar que podría ofrecerle como dotes, qué tipo de obsequio podría enviarle, aunque le dije a su padre que aún no revelara mi nombre, ya que quiero ver su cara de sorpresa cuando reciba un obsequio anónimo. Fui a la floristería más grande y pedí un ramo de flores gigante, pero añadí un detalle pedí que rociaran mi perfume en ellas y lo envié con una pequeña nota ¡no existe detalle que se compare con tu belleza, pero cuando vi estas rosas pensé en lo parecidas que son ambas, sutiles, hermosas y delicadas! Con mucho cariño, tu habibi.
Ese fue el primer detalle, luego fui a una joyería y le compre un collar de oro con un dije de infinito, eso era lo que pensaba enviarle, pero el vendedor me paso el juego completo y lo compre los aretes y la pulsera formaban un hermoso conjunto. Tome una tarjeta, le rocié mi perfume y escribí ¡así como este infinito deseo que sea nuestro futuro habibi! Siempre tuyo.
Cuando estaba enviando eso, recibí un mensaje de mi hermano donde me comunicaba que sería tío, así que con mucho dolor fui a casa a preparar todo para mi viaje, el cual saldría mañana. No dejaba de pensar en su rostro al recibir los obsequios, se sorprenderá porque nunca alguien ajeno a su familia le ha regalado algo, así se maneja nuestra cultura, solo los prometidos pueden dar obsequios.
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Estaba en casa platicando con mi madre cuando llego una empleada con hermoso y gigante ramo de flores, un estuche de joyería, ambas nos observamos, mi madre lo tomo y me lo paso. Indicando que era para mí, eso me impresiono tanto que mis mejillas se colocaron rojas, era la primera vez que un hombre me enviaba algo, pero lo primero que reconocí fue el olor de un perfume de hombre que me encanto. Toque cada una de las rosas pensando, ¿quién podría haberme enviado semejantes detalles? Luego tome la nota y sonreí, me encanto que me hubieran comparado con ellas, eso me lleno de ilusión, no lo puedo negar, pero sin dudar le pregunte a mi madre que sucedía y ella solo dijo que son cosas que solo sabe mi padre, pero en vez de enojarme me sentí complacida.
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Termine de arreglar todo y partí al aeropuerto después de avisarle a mi futuro suegro que tenía que viajar… Subí al avión con sentimientos encontrados, esta era la primera vez que me costaba tanto decidir entre mi familia y mi futuro, pero dejaria todo en las manos de Allah, como dice mi madre.
Llegue muy tarde a Arabia Saudita, ya la celebración había terminado y todos estaban en sus aposentos, así que lleve mi equipaje a la habitación, comencé a desempacar cuando escuche un grito fuerte de Isabel y corrí a su habitación. Lo primero que grite fue que aseguraran el castillo, sabía que algo estaba sucediendo, trate de entrar a la habitación, pero había algo obstruyendo el paso. Cuando logre abrir la imagen era aterradora, estaba mi hermano tirado en el suelo sangrando mucho y el padre de Amira, el antiguo suegro de mi hermano muerto. Los guardias y yo tomamos a Hassan y fuimos a la clínica, todo paso tan rápido que no tuve tiempo de razonar hasta que a mi hermano lo metieron a quirófano. Observe a mi alrededor y vi a toda mi familia, ahora no solo tenía que velar por la salud de mi hermano, sino por todos, tenía a mi cuñada embarazada, a mis padres y dos niños que estaban solos en casa. Eso me preocupo, así que llame al equipo de seguridad y me comunicaron que habían encontrado a la madre de Amira en la puerta de la biblioteca, ya no había peligro. Eso me hizo respirar, no me perdonaría si algo le sucediera a los gemelos, las cosas no estarían bien en un largo tiempo a menos que mi hermano logre salvarse. Comencé a dar órdenes mientras sentía como mi futuro se desintegraba, ya no existía posibilidad de que yo pudiera volver a Dubai a cumplir con mi palabra.
Soy el príncipe, mientras mi hermano no pueda asumir su cargo, pero en estos momentos soy el jeque, me acerque a mi cuñada y trate de calmarla, pero no fue posible así que le traje un té mientras esperábamos noticias de mi hermano.
Mi madre y padre estaban destrozados, así que fui con ellos y les asegure que todo estaría bien, que yo asumiría el cargo mientras Hassan se recuperaba. Esto era para darle tranquilidad, mi padre me abrazo y tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no romper a llorar, ese hombre que estaba en quirófano era mi hermano. La persona que me había enseñado absolutamente todo lo que sabía, era mi ejemplo a seguir y mi mayor orgullo, solo por él fingía estar bien, tuve que ir al baño, gritar, derramar un par de lágrimas para poder seguir. Ya que el nudo en mi garganta era cada vez más grande, Hassan estaba grave, varios órganos habian sido perforados. Pensar que ese ataque era para mi cuñada y su bebe me dio escalofríos, Isabel no hubiese sobrevivido a un ataque de esos, una vez más mi hermano me enseña lo que es amar a alguien, más que a tu propia vida. Cuando el doctor dijo que mi hermano estaba vivo y lo llevarían a la uci, el alivio y llanto colectivo fue lo que se escuchó. Yo me llevé a mi cuñada a casa en contra de su voluntad, ella no podía estar aquí por el embarazo, esta era la primera vez que la abrazaba, se quedó dormida en mis brazos y la lleve a sus aposentos al llegar al castillo, después ordene que llevaran a la madre de Amira a la plaza.