Isabella se sintió tranquila mientras sus ojos se abrían lentamente, aunque también experimentaba una sensación de calor y agobio. Parpadeó un par de veces con la melancolía de quien acaba de despertar e intentó moverse de donde estaba. Sin embargo, se detuvo por el peso que sentía sobre ella. Al intentar girarse ligeramente, notó cómo los brazos de Adrián la apretaban aún más, conteniendo la respiración. Giró la cabeza con cuidado y lo miró. Adrián la envolvía con fuerza, cruzando su pierna con la de ella y manteniéndola inmovilizada, pero sin ahorrar su calor entre los brazos. Isabella lo observó, maravillada por su hermoso rostro y la manera posesiva en que la abrazaba incluso en las profundidades del sueño, como si con cada gesto quisiera decirle: "Nunca te soltaré". Sonriendo, Isabe

