Isabella vestía un elegante traje blanco que rozaba el suelo, mientras que la tela se ajustaba suavemente a su figura, terminando un poco por encima de las rodillas. Una delicada cinta negra adornaba la zona bajo su pecho. Adrián, por su parte, llevaba un impecable traje n***o que realzaba su robusta complexión. Un pañuelo blanco de raso sobresalía cuidadosamente del bolsillo de su chaqueta, como un pequeño detalle que confirmaba las palabras de Ella. La armonía entre ellos era evidente. Se veían bien juntos, aunque ninguno de los dos quería admitirlo. Adrián intentaba no prestarle demasiada atención a Isabella, pero era innegable que el vestido la hacía lucir increíblemente atractiva. Llevaba una semana intentando distanciarse de ella. El hecho de que Isabella despertara en él emociones

