Episodio 21

864 Palabras
La última fecha de los controles antes del Sudamericano de Atletismo tenía muy nerviosa a Viviana. No había podido dormir bien esos días aunque sentía que estaba bien físicamente. Mejorar sus notas en la universidad la sumían en máxima preocupación, aunque solo le restaban cuatro exámenes antes de terminar el ciclo y estaba segura que iba por buen camino. En ese ínterin se dispuso a competir en la Videna. Su entrenadora le dijo que debía mejorar sus marcas. -Concéntrate mucho-, le pidió. Viviana llegó con sus padres al estadio atlético. Fueron todos juntos a la tribuna, saludando a los conocidos y a las amigas de Vivi que habían venido hacerle barra. Ella buscó en las graderías a Jonathan pero no estaba, no había ido. Le dolió en el alma. Betty, en cambio, sí se encontraba desde temprano y corrió a saludar efusivamente a su amiga. -¡Tienes que ganar, tarada!-, le dijo eufórica. Los padres de Vivi voltearan a verla sorprendidos y molestos a la vez. -Shhhhtttt, renegó Vivi, no me digas tarada- Su amiga se encogió de hombros. -Me emocioné pues je je je- Betty había venido con su nuevo enamorado, Guillermo, hermano de su ex que ahora estaba justamente con la anterior prometida de su carnal. Y en esa caldera de celos, miradas furiosas, caricias forzadas, frases hirientes, empujones y demás, estaba Vivi riéndose de las ocurrencias de su disparatada amiga. -Aquí todo queda entre amigos, je je je-, no se cansaba ella de bromear mientras Guillermo no dejaba de recelar de su ex besándose con su hermano. Y el ex de Betty la miraba de reojo, tratando de hacerla hervir de celos. -Tu vida es una telenovela, loca-, sonrió entonces Viviana y se fue a los vestidores para alistarse para la competencia de 100 vallas. Allí estaban sus compañeras de la selección. Vivi preguntó por Jonathan, pero nadie lo había visto. -Está resentido contigo-, le dijo Gloria, la campeona en salto largo y una de sus mejores amigas en el equipo. -Es un idiota, se molestó Vivi, solo piensa en él- -Así son los hombres-, sentenció Gloria. Viviana se concentró en ganar la competencia. Hizo una excelente calistenia y borró de su mente todos los pensamientos ajenos a la prueba. Nada de pesadillas, notas en la universidad o Jonathan, ella solo se concentró en ganar. Fue cuando llamaron a las competidoras para la prueba de 100 con vallas. -¡Suerte Vivi!-, dijeron sus padres, Betty y sus amigas, cuando la vieron ir al punto de partida. Ella dibujó un corazón con sus dedos. -¡¡¡Yaaaaaa!!!-, estalló el pistoletazo y las cuatro vallistas salieron como rayo, devorando la pista y los obstáculos, en busca de la meta. La prueba se hizo muy pareja, pulso a pulso, sin ventaja para ninguna. Todas exhibían la misma plasticidad, elegancia, efectividad y destreza, no solo en la velocidad sino también en los saltos, igual a canguros bien entrenados, eficaces y precisos. Susana Falcón corrió sus lentes a la puta de la nariz y disfrutó de tan reñida competencia, codo a codo, sin que ninguna se diera ventaja. -Qué bien ha entrenado a sus chicas-, le dijo el presidente de la federación de atletismo a la entrenadora. Ella asintió feliz. -Todas son buenas muchachas-, infló su pecho con orgullo. Recién, en la última valla, Viviana logró sacar ventaja. Con su mejor tranco, sus piernas largas y su perfecto estilo de definición, superó a sus tres contrincantes y logró cruzar la sentencia primera casi, casi, por un pelo. Los padres de Vivi aullaron contentos y Betty empezó a saltar frenética. Las amigas de Viviana daban hurras contentas. Ella, a su vez, agradecía con muchas venias, tratando de recuperar el aliento. -Otra vez te faltaron céntimas para el récord nacional, lamentó la entrenadora, pero estás muy bien. Hiciste una gran carrera. Felicidades- Viviana corrió donde sus padres y se fundieron en un gran abrazo. -Ahora a ganar el Sudamericano-, le dijeron sus papás y ella echó a reír contenta. Al menos, por ahora, no habían pesadillas que valgan... ***** Manuel Díaz había logrado infiltrar micrófonos y tenía intervenidas varias de las cámaras de vigilancia en la fiscalía. Los topos de Ibarra en el equipo de Nancy Gutiérrez colaboraron activamente para poder seguir paso a paso las reuniones que podría tener la fiscal. -Lástima no pudimos llegar hasta el despacho de la Gutiérrez-, se lamentó Díaz. El presidente sin embargo le restó importancia. -Por ahora me interesa saber quiénes se reúnen, ya veremos después de lo que hablan-, le dijo serio, leyendo los diarios de la mañana. -¿No le preocupa que puedan conspirar contra usted?-, se extrañó el secretario de palacio. -Pueden hablar de lo que quieran, pero aquí, para empezar, lo más importante es saber quién es el que habla. Quiero conocer a ese sujeto. Y recuerda esto siempre, "muerto el perro, muerta la rabia", ¿me entiendes, no?- -Sí señor-, respondió apenas. Díaz abandonó el despacho de Ibarra, recordando a Tenemás, el anterior secretario, que había sido encontrado colgado en su celda, tembló, sintió el pavor corriendo por su espalda, y ya sentado en su escritorio recién pudo exhalar su miedo.
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