Mi cuerpo tiembla. Estoy totalmente cubierta con el grueso cobertor, y aun así, tengo frío. La nevada se ha intensificado, convirtiéndose en una tormenta bastante fría con temperaturas de hasta -10 grados. Es todo lo contrario a Arabia. Albert no ha podido ir a la empresa a trabajar, así que lo ha hecho desde casa, cumpliendo de igual forma su horario normal de oficina, con la diferencia que sale de su despacho para desayunar y almorzar junto conmigo. Pero hoy no quiero levantarme. Después de tres días de intensa nieve, hoy me ha pegado más de lo normal en mi cuerpo. Mis huesos no dejan de temblar, mis dientes castañean, y mi respiración esta algo pesada. Me hago un ovillo, buscando en mi propio cuerpo el calor que me hace falta. Ni siquiera quiero sacar mi mano y buscar mi móvil par

