El juego de las preguntas había comenzado, parecía como si hubiese hecho algo demasiado malo, pues este hombre (que cabe destacar toda la clase que desborda) no se detenía y ni siquiera me daba oportunidad de responder.
—Quiero saberlo todo — Dijo seriamente.
Me sorprendía que a pesar de que hubiesen muchos testigos alrededor este no se detuviera en ningún momento a pensar sobre una traición.
—No sé por donde comenzar — Respondí nervioso — Me cuesta seguirle el juego, señor Jugement — Agregué intentando verme tan serio como los hombres sentados en esta mesa.
Sabía una cosa, y era que no podía titubear en un momento así, me devorarían si les doy la oportunidad la hacerlo.
—¿Cuál es tu verdadero nombre? — Preguntó partiendo desde ese curioso dato.
—Precious, señor — Contesté inmediatamente.
—Muy bien, Precious quisiera saber cuál es tu objetivo ¿Qué te han dicho al encenderte? — Preguntó colocando los codos sobre la mesa para hincar su cabeza sobre sus manos.
Me puse a recordar ese entonces, ha pasado un tiempo desde que volví a la vida.
—Se me ha dicho — Dije tratando de recordar con exactitud las palabras que me fueron dichas en mi reinicio — Que soy nada más y nada menos que parte de una nueva generación de androides donde el humano finalmente venció a la muerte — Respondí.
—Me agradaría que nos contarás aquí a los presentes ¿Cómo es eso posible? — Preguntó muy intrigado como si fuese un niño pequeño en espera de un regalo.
—Por lo que recuerdo, se supone, como muchos de ustedes pueden ver, mi cuerpo es mecánico pero en mí reside un cerebro completamente orgánico.
Todos al escuchar mis últimas palabras comenzaron a reír y a decir que eso era una fantasía muy poco creíble.
—Sé que para muchos soy un robot con sentimientos programados pero les aseguro que como muchos aquí yo también siento miedo por el futuro, siento tristeza por el pasado y mucha impotencia en el presente — Agregué sonando lo más sincero posible.
—Eso es imposible, jefe — Dijo el segundo a mando, el señor Rubí.
—Aun no responde mi duda, joven Precious ¿cuál es su razón de existir? — Preguntó con un extraño brillo en sus ojos.
—Supongo que es darle esperanza a la humanidad — Respondí con la mirada baja.
Todos nuevamente se echaron a reír.
—Creo que eso es lo último que has hecho robot — Gritaron.
No alcé la mirada me quedé en silencio escuchando su arrogancia.
—¿Qué has hecho cuando te han conectado? — Preguntó dando fin a las burlas de los demás.
—Vagar por la ciudad e intentar incluirme a la sociedad, se suponía que debía seguir siendo la cara del futuro pero cuando despiertas en un presente tan trágico es difícil saber que es lo correcto — Respondí concierta melancolía.
—¿Y para usted que es lo correcto? — Preguntó tan hipnotizado en esta conversación.
—Quiero un balance, no veo mal la idea de humanos androides, pero me desagrada la idea de perder tu humanidad, entiendo sus burlas hacia mí, pues, los otros androides si carecen de personalidad, eso me hace comprender porque no puedo apoyar del todo ese ideal, sin embargo tampoco puedo apoyar el suyo por completo, en este momento, una vez más, los hombres humanos me han comprobado lo arrogantes que son — respondí levantando la mirada viéndome lo más serio posible.
Esta vez nadie se burló todos estuvieron en silencio hasta que el jefe se levantó y aplaudió.
—Después de todo tal vez si seas nuestra salvación — Comentó mientras celebraba mis palabras.
Todos los demás se pusieron de pie aplaudiendo también, demostrando una vez más el respetó que le tienen a su jefe.
Por un momento pensé que mi sinceridad me llevaría a ser desmantelado y desconectado pero por suerte no fue así, logré obtener el respeto que tanto me merezco por seguir siendo una entidad pensante.
—Muy bien, mi querido jefe, pero ahora queda una gran pregunta — Dijo Joue interviniendo la celebración — ¿De que lado está número uno? — Preguntó.
Todos me miraron fijamente listos para matarme si ese acto era necesario.
Tragué grueso y empecé a sudar frío, volví a bajar la mirada para ocultar mi rostro espantado.
—Muy buena pregunta señor Joue y es hora de que nuestro invitado nos responda — Contestó él señor Jugement.
—Antes de responder quisiera hacerles unas cuantas preguntas a ustedes — Respondí.
—Muy bien — Respondió él señor Jugement relajadamente, tomando nuevamente asiento.
Por suerte había logrado salvar mi pellejo por un pequeño momento.
Tomé un gran suspiro antes de comenzar a atacarlos con preguntas.
—¿Qué busca la rebelión? — Pregunté.
Esta vez quería la respuesta de su jefe, al estar a cargo a él le corresponde la respuesta definitiva.
—Esa está muy fácil — Dijo el fortachón de Krieg.
—¡Cállate! — Exclamó el señor Jugement.
—Nuestra misión es llevar a los marginados a un mundo mejor donde se les permita ser libres, queremos conseguir un mundo donde no te boten porque eres tan viejo que no le sirves a la sociedad o porque naciste con un defecto y eso te hace completamente imperfecto, queremos un mundo donde la paz y la democracia sean los pilares que sostienen la sociedad — Contestó.
—¿Por qué no intentan aliarse con el domo central? — Pregunté confundido.
—Para ellos lo único que importa es hacer dinero, le han conseguido la inmortalidad a aquellos que les han brindado una ayuda con grandes montañas de billetes, mientras que todo aquel que sea un simple obrero tendrá que vivir con el miedo de morir o caer aquí en la miseria — Respondió sin dudar.
—¿Qué ocurre si tus ideales fallan? — Pregunté viéndolo, ingenuo.
El señor Jugement se hecho a reír antes de responder.
—Como tú mismo lo has dicho, este mundo se rige de un balance, la maldad jamás será exterminada del ser humano, lo que yo busco es al menos reducirla y controlarla.
—¿Es eso posible? — Pregunté inmediatamente.
—Si se han podido hacer androides tan bien diseñados como tú, nada es imposible para nosotros — respondió con mucha honra.
Pasé mi mano sobre mi cabello analizando las respuestas de este hombre.
—¿No le tienen miedo a la muerte? — Pregunté viéndolo fijamente.
—Todos tenemos ese miedo, joven Precious, pero así es la vida, solo piénsalo por un momento, has venido a un mundo dónde no tienes a nadie porque eres el único que se le ha otorgado la inmortalidad — Contestó.
—Pero si esas personas hubiesen sido como yo tal vez fuesen felices en el ahora — respondí exaltado.
—No es cierto, pequeño, porque el problema estaría en que te restarían importancia, amamos lo que sabemos que un día perderemos, los seres vivos nos cohibimos de odiar y darnos la oportunidad de perdonar solo porque sabemos que tenemos una única oportunidad — Respondió.
Las palabras de este hombre eran sin duda muy sabias, me impresionaba y al mismo tiempo me molestaba.
—Pero si no tuviéramos que morir podríamos hacer cualquier cosa, visitar el universo — Repliqué con emoción.
—¿Y después que? — Preguntó viéndome como si fuese mi padre — Ya nada será tan importante, el s******o será algo tan práctico porque la gente va a comenzar a desear la muerte — Atestiguó.
Agaché la cabeza, no encontraba forma de refutar sus respuestas, sin duda podía notar lo bien preparado que está este hombre para cumplir sus metas.
—Para que creas un poco más en mis ideales te propongo algo — Dijo.
—Dígame — respondí sin mucho ánimo.
—No importa que escojas, te demostraré que quiero un bien para todos, respetaré tú decisión y tu aparente humanidad para así demostrarte que no soy un charlatán— Propuso con palabras tan lindas que en mi cabeza el debate no encontraba un fin.
Todos empezaron a murmurar, lo que este hombre estaba haciendo era una completa locura pero agradecía su honestidad.
—¿Qué sucede si acepto? — Pregunté.
—No puedo darte una respuesta concisa ya que eso es clasificado, pero puedo darte una pequeña idea de cuál sería tu puesto entre nosotros — Contestó él — Tú nos ayudarías a cumplir nuestro cometido, no prometo que no te llenaras las manos de sangre, pero si te seguro que haré todo lo posible para evitarlo, además nos ayudarías a entender mejor tu estructura porque si algo es seguro es que tú eres el número uno de los cientos que deben estar en proceso de creación— Terminó por decir.
Me tomó un momento responder, quería tomar una decisión pero me aterraba un poco lo que pudiera suceder, miré a mi alrededor, sin duda alguna parecía una mala persona, me fijé en el señor Máximo, si él se encontraba aquí es porque quiere convertir el sueño de Alison en una realidad.
Me levanté de mi asiento y con determinación dije sin más.
—Acepto, Me uno a ustedes y a su causa.