Luisa se encontraba a lado de Amalia mientras esta dormía, ya habían pasado seís días desde que se encontraba internada en aquel lugar, su recuperación era lenta pero eficaz, Cayetana visitaba frecuentemente a su hija, Luisa esta feliz de que su prometida recuperara la comunicación con su madre las veía cada vez más unidas. Amalia empezaba a abrir los ojos, había dormido mucho y al ver que Luisa seguía a su lado sonrió, ambas se miraron con cariño, Luisa depósito un tierno beso en la frente de su amada.
- Tienes que regresar a trabajar cariño - Amalia comentó mientras acomodaba unos cabellos de su novia.
- Lo sé amor, pero quiero seguir cuidándote, sabes que te amo y debo cuidarte - acomodó su cabeza en la suave mano de su amada.
- Estaré bien cariño, desde que Ikal dejó ese obsequio has estado muy a la defensiva, no pasará nada. Puedes estar tranquila, yo te amo a ti y pronto nos casaremos -
- Lo sé, iré a trabajar pero vendré a verte muy seguido, mientras estés en casa y tendrás que preparar el almuerzo y la cena para mi -
- Luisa Garza, ¿usted quiere dominarme? - Amalia la miró coquetamente.
- No cariño, solo quiero disfrutar de una comida bien hecha durante tu recuperación total - Luisa besó la mejilla de su amada.
- Vaya Luisa - la contraria abrazo a Luisa del cuello - Te has vuelto muy d*******e - se empezaron a besar tiernamente hasta que fueron interrumpidas por la falta de aire.
- Espero que te recuperes pronto cariño, ya hace falta una pequeña fiesta y ya sabes un poco de acción - sintió sus mejillas sonrojandose y su cuerpo acalorandose - Me encanta cuando te pones así -
- ¡Luisa! - la mayor tapo su rostro mientras su compañera se reía de la situación.
El médico venía entrando a la habitación junto a la madre de Amalia, ambas se tomarón la mano y miraron a ambos.
- Amalia Tecades y Luisa Garza, les tenemos buenas noticias - Cayetana se acerco a ambas.
- Amalia podrá regresar a casa en una semana más, pero con reposo, mandé a alguien a su casa para comprar lo necesario y contrate a Cristal para que cuide de ti mientras Luisa trabaja - Ambas chicas se miraron, estaban felices de volver a casa.
- Si, aún así iré a hacerle su chequeo a la señorita por cualquier cosa, después las consultas serán cada mes - El médico sonrió - Bueno las dejó a las tres - aquel hombre salió de la habitación y la poca felicidad que expresaba en la mirada de Cayetana se esfumó.
- Tengó que decirles algo, importante - ambas la mirarón con seriedad.
- ¿Qué pasa mamá?, por lo que noto es algo grave - Luisa apretó la mano de su prometida.
- Es respeto a las personas que te atacarón - Luisa se acomodó en la camilla a lado de Amalia abrazandola.
- ¿Qué ocurre suegra? - Cayetana hizo un gestó pero soltó la información.
- Hemos capturado a las personas que intentarón matarla - Luisa apretó los dientes - Alguien nos ayudó y quiere verte Luisa, necesita hablar contigo - Luisa tenía una expresión sería.
- ¿A mí?, ¿porqué? - Amalia trataba de calmar a su novia.
- Si, tranquila te acompañarán algunos de mis hombres, solo no te alteres y tu Amalia, ¿quieres saber quiénes son? -
Luisa notó que su amada empezó a temblar, ella la hacerco más a ella, para que se sintiera protegida.
- No madre, prefiero que Luisa se haga cargó - acarició la mano de quien la protegía.
- ¿Estás segura cielo?, sabes que tu madre se puede encargar del problema - la miro dudosa.
- Si, sabes que si - Cayetana se acerca a la camilla.
- ¿Crees que te puedas quedar sola un rato? - Amalia sonrió.
- Si madre, ustedes vayan aquí las esperó - Amalia le regalo un corto besó en los labios y susurrando le dijo a su prometida - Diviértete cariño -
- Lo haré guapa - Luisa de levantó y se hacerco a su suegra - Vamos -
Luisa y Amalia se entendía, una era más pacífica, y la otra más tranquila pero en esta situación Amalia dejaría que Luisa de desahogara. Mientras en otra parte una chica se encontraba en una casa abandonada con su esposa atada a una silla. Los recuerdos de lo que había pasado hace unos días en su casa.
"Ambos hombres estaban temblando de miedo, Ikal los había torturado de las peores maneras, pero ahora tenía que interceptar a su esposa, le mandó un mensaje a Paola para que la llevarán a una casa casi aislada, ikal se dirigió al lugar dónde le había pedido que la llevarán.
Al entrar a ese lugar vio a su esposa asustada, mientras ella se acercaba la agarró del cuello a la mujer y la azotó haciéndola caer de espaldas.
- ¿Qué pasa?, ¿porqué estoy aquí?, ¿no sabes quién es mi esposa? - Ikal sintió recorrer la irá por las palabras de Martha.
- Yo soy tu esposa, y no vuelvas a mencionar mi nombre, lo sé todo - Martha estaba totalmente asustada, su esposa se había dado cuenta de lo que ocurría - Paola, pasame el bisturí y los hielos -
- Por supuesto hermanita - La chica obedeció, mientras Martha temblaba y se alteraba.
- ¿Me vas a matar?, no, no me mates, te diré porque estoy aquí, tu mejor amigo y tú aliado me amenazarón - Ikal empezó a reír.
- Deja de hacerte la víctima, ellos ya confesarón y no, yo no voy a matarte, voy a torturarte y a entregarte con la madre de Amalia - Ikal le quitó los zapatos a Martha y comienza acercar los cubos de hielo en la planta de sus pies, la mujer empezaba a gritar, le cortó tres dedos y durante toda la noche estuvo así.
La mujer empezó a llorar y la sacó de sus pensamientos, Ikal se hacerco a ella.
- Espero estés lista para lo que pasará -
- No, ¡por favor, no me entregues!. ¡Por favor! - Ikal le soltó un golpe.
- ¡CALLATE! -
Aquella traficante estaba triste, por el pequeño que quedaría huérfano, pero tenía que defender y ayudar a su gran amor, amordazo a la mujer que tenía frente a ella, mandó a sus hermanos a meterla en el auto, Paola solo le dijo.
- Martha, te dije que con mi hermana no se juega - Le puso una venda en los ojos, el auto se dirigió al lugar dónde se encontrarían con los otros dos hombres.
Después de conducir un rato llegaron a aquella casa donde Ikal bajó a quien fue su esposa.
- Atenlos en sillas, las personas que quieren saber quienes intentarón matar a Amalia Tecades, no tardarán en llegar - Ikal se encontraba nerviosa, tendría que hablar con Luisa, su rival amoroso, se dirigió a su estudió, donde aún conservaba una foto de Amalia cuando estaba en preparatoria, suspiró un poco y susurró - No debí dejarte ir -
Pasarón un par de horas, cuando alguien irrumpió en el sitió donde estaba.
- Mi señora, la señora Luisa está aquí junto a una mujer enmascarada, suponemos que es Cayetana Tecades - Asintio con pesadez
- Diles que se pongas cómodas, en un instante estaré con ellas - El hombre llevó el mensaje. Luisa estaba nerviosa e indicó a los demás que prepararan a las tres personas, Ikal se dirigió hacía donde se encontraban sus invitadas, su rival al verla cambio su gestó a uno serio la pelea de miradas era fuerte pero decidió romper el silencio - Bienvenidas a mi humilde casa -
- ¿Qué haces aquí Ikal?, esto es una trampa, ¿no? - Vi como intentó levantarse pero la dama enmascarada la detuvo.
- Luisa, tranquilízate ella atrapó a las personas que intentarón matar a tu futura esposa - la voz de aquella mujer era similar a la de Amalia pero decidió ignorarlo.
- Así es, yo tengo a los involucrados, quiero que sepan que no quiero general problemas ni conflictos y estas personas ya no forman parte de mi organización, quiero el bienestar de mi muy amada Amalia - Al darse cuenta de lo que había dicho se asuto pero sabía que Luisa no podría hacer nada.
- Perfecto, ¿dónde están estas personas? - Interrumpió la mujer enmascarada
- Siganme - Las tres se dirigieron a una habitación donde tenían presos a los tres involucrados - Estos tres son los sicarios, ¿quieren saber sus identidades? -
- Luisa, ¿quieres saber sus nombres? - La miro fijamente sin perder la elegancia, era muy similar a los movimientos de Amalia.
- Prefiero verles la cara - Luisa se acerca y les va quitando las vendas y las mordazas en cuanto se las quitan los dos sujetos que al verse en juego sus vidas empiezan a suplicarle al unísono las dos mujeres.
- ¡Por favor, no nos mate!, ¡se lo suplicamos! -
- ¡Tengan compasión!, ¡solo seguíamos órdenes de la señora Martha! - La mujer se quedó muda tenía mucho miedo, sabía que aunque rogara por su vida ya todo estaba perdido. Luida y Cayetana no lo pensaron dos veces y no escucharon razones.
- Ya están listas las herramientas de tortura pueden empezar - Dijo Ikal con frialdad. Y así fue durante tres horas estas personas sufrieron una tortura, que iba desde electrocución, ácido, cortadas y terminando con asfixia. Ikal estaba sorprendida por el sadismo de ambas mujeres, pero igual por su determinación a proteger a alguien importante para ellos, se hacerco a ambas - Preparamos un par de habitaciones para que puedan asearse y arreglarse - ambas aceptaron - Señorita Luisa, me gustaría hablar con usted en un rato ¿cree que sea posible? - Ikal tenía miedo.
- Por supuesto, la veo en la habitación dentro de veinte minutos - Luisa se retiró y después de un baño totalmente relajante se arregló para esperar a su enemiga.
- ¿Puedo pasar? - se escuchó al otro lado
- Adelante - ambas se miraron con cierta molestia - ¿Que quieres decirme Luisa? - hubo un silencio corto pero algo incómodo
- Quiero ver a Amalia, y llevarla a cenar - Luisa solo la miró - No pienses mal, quiero pasar un rato con ella antes de que se case contigo... o tal vez podamos llegar a un acuerdo para compar... - Sus palabras fueron silenciadas por una voz firme
- Ikal, ella no es un objeto para que quieras "compartirla", es una mujer sorprendente y fuerte - Ikal agacho la mirada - Ikal, la vi llorando por ti, dejó de comer, no salía de casa y casi muere de tristeza. No sabes cuánto te amo y quieres llegar como si nada de eso hubiera pasado, si lo que quieres es verla esta bien pero, ella tendrá que decidir si quiere o no verte. A mi no me molesta el hecho que la veas o platique con ella porque se que no me engañará, me enoja el hecho de que intentes enamorarla de nuevo -
- Yo amo a Ikal... Pero quiero que sea felíz solo quiero arreglar lo que quedó suelto porque no he podido dejar de pensar en ella desde hace mucho tiempo , me gustaría que pudiéramos compartirla y que tenga el amor de las dos - Ikal y Luisa peleaban con solo la mirada
- Esa decisión depende de ella Ikal, si ella quiere eso yo lo aceptaré, pero si no, no dejaré que te acerques a ella - Luisa suspiró - hablarás con ella solo que la den de alta, pero sin tanto afecto -
- Gracias Luisa, me conformo con hablar con ella muchas que pasaron fueron culpa mía, créeme que me encantaría arreglar todo pero... -
- El pasado no se puede arreglar - Luisa sonrió - No me molestaría que ustedes dos se hicieran amigas, pero de verdad no intentes nada romántico con ella por favor -
- Trataré, pero Luisa piensa en lo que te propuse, ella seguirá siendo tu esposa solo me conformo su compañía - Esto último la enfureció pero al final se terminó retirando de aquella habitación junto a su rival.
- ¿Qué hará con los cuerpos? - preguntó Cayetana
- Yo me encargaré de eso, por ahora deben retirarse la señorita Luisa y yo hemos llegado a un acuerdo - ambas se mirarón desafiantes
- Excelente, Luisa vamos se que quieres ver a Amalia - Ambas mujeres se retiraron del lugar dejando a la dueña de la casa a solas.
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Amalia estaba descansando, entrañaba a Luisa, había dormido varias horas estaba tan aburrida cuando alguien abrió la puerta abrirse vio a su amada Luisa con un ramo de rosas esta las dejo a un lado de la mesa, se sentó en la camilla y la besó tierna pero desesperadamente.
- Te extrañé guapa, tu madre ya se fue a ver sus negocios - Amalia estaba agarrada de los hombros de Luisa.
- ¿Cómo te fue? - sonreí inocentemente mientras Luisa depositaba tiernos besos en mi frente.
- Bien, bueno fue un poco tenso pero esta bien nadie volverá a tocar a mi chica - me abrazo con delicadeza mis heridas ya estaban cerradas superficialmente, pero aún dolían un poco - pronto podrás volver a casa -
- Lo sé cariño, pero ¿qué haré la semana que estarás trabajando? - Le puse una mirada de cachorrito se que esa es la debilidad de Luisa
- Preciosa, no me mires así tu misma me dijiste que tengo que volver al trabajo - Mire a Luisa quien me daba una mirada acusadora pero tierna
- Ay, si lo se pero te voy a extrañar - la abrace del cuello y la bese, me di cuenta que estos días he estado más sencible y flexible, durante bastante tiempo Luisa había sido un poco más baja que yo pero no se en que momento empezó a tener más altura y no solo eso si no que sus músculos estaban más marcados.
- Yo extraño pasarla bien contigo - me susurró al oído de manera seductora
- Luisa... eres una golosa - Rei tímidamente - pero también extraño pasarla bien, cuando me den de alta podemos disfrutar un poco de tiempo de calidad de todas maneras no volveré al trabajo hasta dentro de un mes - toque su nariz con mi dedo índice.
Luisa no me respondió, solo me miró a los ojos y me recostó en la camilla lentamente mientras me robaba lentos, pero apasionados besos, el calor subió pero no podíamos llegar más allá de algunas caricias ella se separó de mi para besarme la frente.
- Será cuando ya no te duela tanto - sostuvo mi mano - te traje unas cosas para que no te aburras tanto - me miro tiernamente - Te compré una libreta de dibujo, unos colores, lápices, sacapuntas, borrador, acuarelas y un paquete de estilografos - intente levantarme por impulso pero un pequeño dolor me lo impidió.
- No te esfuerces tanto cariño, sabes que aún no estás lo suficientemente fuerte para hacer fuerza - se sentó a mi lado - me quedaré a dormir aquí esta noche para irme a trabajar mañana temprano -
- ¿No prefieres dormir en la cama en casa? - la mire preocupada
- No, la cama está vacía, hace falta tu presencia y no es lo mismo si no estás. Mañana trabajaré de siete de la mañana hasta las seis de la tarde - acarició mi mano
- Luisa amor - La mire y ella me miraba con el amor que me había demostrado últimamente.
- Dime cielo -
- Gracias por todo, por estar aquí y no abandonarme -
- No agradezcas, gracias a ti no me quede con el idiota que solo me manipulaba y mirame ahora soy más fuerte e independiente - sonreí mientras ella sonreía
- No quiero olvidarme nunca, de como te conocí - nuestras manos se mantuvieron unidas toda la noche, solo así pude dormir.
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- Mamá - Dijo Himeko - Sabes que puedes platicame lo que pasa, no es necesario que lo ocultes, se a que te dedicas - sostenia la mano de su madre.
- Himeko, nunca dejes a la persona que amas y no dejes que los demás se aprovechen de ti - acarició la cabeza de su hija mayor
- Lo sé madre, quería mostrarte algo respecto a Martha - La niña sacó su celular y le mostró el video a su madre, un video donde Martha había dicho que quería a Amalia muerta.
- Gracias hija - pero no te preocupes por ella, no volverá, huyó de aquí y se fue del país para siempre trabajaré más duró para ustedes dos -
- Mamá, tú eres suficiente para mí, no necesitas darme todo, lo tengo y me basta sabiendo que me amas como la hija que soy para ti - sonrio la niña.
- Vaya eres mucho más madura que tú madre jajaja - se levanto de su silla - ¿te parece si vamos a cenar una pizza y llevamos a tu abuela para que cuide a tu hermanito? - la niña asintió.
Desde ese día las cosas cambiarán para la vida de Ikal y Himeko, habían fortalecido ese vi culo de madre e hija que se había roto cuando la mami de Himeko la había abandonado y el problema que tuvo Ikal con el novio de su madre hace algunos años atrás.
Ikal tampoco se rendiría respecto a Amalia, sabía que la amaba y que tenía que llegar a un acuerdo con Luisa o simplemente hacer que Amalia callera en su trampa para depositar su semilla en ella, creyendo que un nuevo ser la amarraria a ella, de la misma manera que Martha la amarró.