Capítulo II

3131 Palabras
Sabía que ver a mi hija la pondría más en peligro, pero tenía que ir, mi necesidad como madre estaba primero. Tal vez fui muy cruel, pero fue lo mejor cuando ella solo tenía 16 la deje con sus abuelos, no quería que ella tuviera que ser lastimada por mis enemigos. Al menos se que ella está con alguien que la protegerá, esa chica nunca me agradó. Menos con la información que recolecte de ella, pero veo que es sincera con mi hija; ¿qué puedo hacer? si es corazón de mi Amalia late por esa mujer, cuando la vi me puse a la defensiva, la juzgue mal. Al que no puedo perdonar es a Roberto, ¿cómo se ha atrevido a ocultarme la situación de mi hija?, sabe que tengo ojos en todos lados. - Señora Cayetana - Un hombre se abrió la puerta de su oficina con brusquedad. - ¿si?, dime - Me dirigí a aquel hombre - Hemos traído a Roberto - Otros dos entraron con aquel policía que trataba de soltarse del agarré - ¿Qué hacemos con el? - - Déjalo aquí conmigo - lo miré como una cucaracha. - Como ordené señora - el hombre se dirigió a la salida - quédense haciendo guardia afuera de la oficina para lo que la señora necesite - ordenó aquel hombre. - Como ordené señor - ambos hablaron al unísono. Cayetana se dirigió a Roberto, este estaba un poco asustado pero sabía el porqué había sido llevado a ese lugar. - Dime Roberto - el policía dirigió su mirada a la honorable dama que tenía frente a él - ¿Porqué querías ocultarme el estado de mi hija?, ¿cuáles eran tus intenciones para que no me enterara? - la mirada de aquella mujer sin duda era fulminante. - Mi señora, usted me ordenó vigilar a su hija y protegerla, usted a sido mi benefactora y le debo mucho, si no quería que usted se enterara fue para no poner en más peligro a su hija, los camilleros de la ambulancia estaban perfectamente instruidos de como tratarla y llevarla. No quería que usted se arriesgará ante sus enemigos - el hombre fue claro, firme y seguro con sus palabras. - ¿cómo puedo comprobar que tus palabras son ciertas? - La mirada de la mujer era fuerte y hacia temblar a aquel policía. - Busque comunicarme con la señorita Luisa Garza, para avisarle del estado de su novia - El hombre se arrodilló y con mucho temor le suplicó - Supuse que si la señorita Amalia despertaba o reaccionaba en cualquier momento querría ver o estar cerca de su pareja - el hombre aún más asustado exclamó - Señora mía, tenga piedad y compasión, los hombres del clan "Canmoo" no debían saber que usted estaba aquí y que su hija esta pendiendo de un hilo - La mujer mostró un gesto de preocupación. - ¿Creés que los Canmoo sepan que mi hija está aquí en Mérida? - la mujer mostró un poco de enojo - o ¿tal vez?, fueron ellos - La mujer se paró frente a él. - Señora, usted cree ... ¿haya sido Ikal? - El policía estaba serio y palidecio un poco - la recuerda, ¿no es así? - - ¿Cómo olvidar a la persona que le rompió el corazón a mi hija?, jamás olvidaré su reacción cuando entró a esa fiesta con esa mujer - La irá se hacia cada vez más presente y el ambiente más tensó - Realmente si no fuera por Luisa, mi hija aún seguiría hundida en la depresión - - Me encargaré que mis hombres investiguen si esa mujer esta aquí - Se paró firme - No puedo dejar que se salga con la suya, si fue ella, quien mandó a matar a la señorita Amalia - - Si, esta bien, Roberto - el hombre asintió e hizo un gesto - Perdoname por desconfiar de ti - la mirada de la imponente mujer paso de ser dura a una llena de cariño. - Descuide mi señora, es normal que lo haga, si yo estuviera en su lugar haría lo mismo - aquel hombre se dirigió a la salida - Atrapare a quienes lastimaron a su hija y espero que pueda traer a la señorita Luisa para que se desahogue con los sicarios - el hombre no se inmutaba de su seriedad, hablaba fime en cada palabra que salía de su boca. El hombre salió y se dirigió al hospital donde estaba internada la joven abogada, por ahora debía investigar si la ex de la señorita estaba en la ciudad, en el camino recibió un mensaje: "Discúlpeme, ¿señor Roberto?, soy Luisa la militar, quería preguntarle si ¿ya encontraron a algún sospechoso?" El hombre registró el número y se dispuso a responder la pregunta: " Aún no, seguimos en proceso de investigación, ¿a qué se debe la pregunta?" "Mis compañeros encontraron la camioneta que ocuparon, dejaron unas balas y coincidieron con las que sacaron del cuerpo de Amalia" "Espera Amalia, necesito que me des más detalles de las municiones, para investigar algo, ya voy llegando al hospital espérame" " De acuerdo " El hombre aún estaba algo lejos, pero con el tipo de balas podría determinar a que cártel pertenecían y así dar con los criminales. ~○~○~○~○~○~○~○~ Ya han pasado 2 días que mi princesa sigue en este lugar, se que ahora esta fuera de peligro pero... Aún no despierta y me tiene preocupada, hace poco la dieron de alta para estar en un cuarto normal, ella no recibió ningún golpe en la cabeza además de los impactos de bala, no he podido descansar tengo que estar despierta para ver el momento en que mi niña recuperé el conocimiento, debo agradecerle a mi suegra que prohibió a la prensa entrar a este lugar. Un golpe de la puerta me saca de mis pensamientos. - Luisa, tenemos noticias - Yasha entró y me abrazó - ¿aún no despierta? - me miro preocupado. - Aún no, pero dime; ¿qué noticias tienes?, ¿atraparon a los sujetos? - Supongo que sone un poco ansiosa. - No, pero encontramos la camioneta donde venían, encontraron unas balas y en el laboratorio se comprobó que son del mismo calibre, tamaño y modelo que las que sacaron en el cuerpo de Amalia- El me tomo de los hombros - tenemos un testigo - Mi corazón empezó a palpitar con fuerza, si llegábamos a dar con los asesinos podría verles la cara o tal vez acabar con ellos. Envie un mensaje al señor Roberto, pues el llevaba el caso de mi niña, Yasha y yo hablamos sobre el tema un poco más, hasta que fuimos interrumpidos abruptamente por alguien que abrió la puerta, cuando vi quien estaba parada ahí empecé a llenarme de irá; ¿qué estaba haciendo ella aquí?. Han pasado años desde que ella renunció y lastimó a mi Amalia. - Hola Luisa - Habló de una manera muy fría - ¿Cómo está Amalia? - Su voz se volvió dulce de un momento a otro. - Ella está mejor, y tu... - Trataba de contener mi irá - ¿Qué haces aquí? - Mis puños se cerraron con fuerza e irá. - Ya lo dije, vine a ver a mi amada princesa - su sonrisa, esa maldita sonrisa llena de maldad e hipocresía. - Nadie más que yo puede llamarla así, retírate, por favor - Estaba apunto de soltarle un golpe cuando Yasha me tomo del brazo. - Vamos Luisa, sabemos que aunque han pasado años ella sigue pensando en mi - La mirada egocéntrica, su manera despectiva de hablar, ese acento que no soportaba - solo quiero pasar tiempo con mi chica favorita - Esa fue la gota que derramó el vaso, no aguanté más que no supe como me libere de los brazos de Yasha . - No vuelvas a decir que es tuya - le planté un puñetazo en la cara - aléjate de ella y lárgate - Yasha me agarró. - Luisa, estamos en el hospital, si no quieres que ella se quedé a solas con ella aguanta un poco más, sabemos que Amalia es tu prometida - Escuchar esas palabras aplacaron un poco la irá que sentía. - Garza, vamos no creas que por haberte vuelto militar, de todas formas, ni tu, ni yo terminamos la escuela - Sentí como intentaba provocarme y lo sabía quería que me sacarán del hospital, pero no lo lograría, nadie me separaría de mi niña, así que decidí escuchar todo el veneno que esta mujer tenía - ¿A caso no te acuerdas de cuando ella hablaba conmido enfrente de ti?, ella y yo tenemos mucha historia juntas, creo que lo sabes, Luisa - - Mira, ni tu, ni tus provocaciones, ni nadie hará que me saquen de aquí y no me alejaran de mi futura esposa, te pido de la manera más amable que te retires, no tienes nada que hacer aquí - Me contenía y ponía mis manos a mis lados para no soltarle otro golpe que es lo que más quería hacer en ese momento. - Mejor vamos a fuera, se ve que tienes ganas de pelear y creeme, tengo mucho que hacer para recuperar a mi chica, siempre la he amado y no la dejaré ir con una sucia militar - Solo miraba su ropa cara, y del como trataba de humillarme - no podrás darle la vida que se merece - - y ¿qué crees que se merece?, ¿ser la amante?, ¿recibir humillaciones?, y ¿estar con alguien que empezó en una maquiladora? - Me empezaba a sentir ahogada, era demasiado enojó. - Ahora puedo darle todo, y quiero que ella esté conmigo, la llevaré a mi casa para atenderla personalmente - cuando se disponía a besar la frente de mi niña no aguanté más y le solté otro puñetazo. - Vamos a arreglar esto afuera, Ikal - ambas nos dirigimos al patio del hospital, Yasha se quedó cuidando a Amalia. - ¿Porqué no te largas?, ella no estaría así de no ser por tus pésimos cuidados - Ikal me empezaba a lanzar golpes, los cuales no me causaban tanto daño como uno esperaría. - Porque Amalia es mi novia, y yo la cuidaré mucho mejor que tú, se que esto es solo una mala pasada y ella habría dicho que es una prueba más del destino y la vida - Le daba golpes certeros, sabía que yo dejaría inconsciente a Ikal en pocos minutos. - Pero yo llegué primero a su vida, ella debió quedarse conmigo y seguir buscándome - ahora intentaba bloquear mis puños, fallando en algunas ocasiones . - ¿Creés qué no se todo el daño que le causaste?, la vi mal y le tomó mucho recuperarse, y ¿vienes tu? reclamandola como si fuera un objeto y como si fuera tuya, ¿no te das cuenta de lo mucho que la has lastimado? - la tiré al suelo - No tengo idea de que es lo que quieras para acercarte así, pero le diré a tu esposa, ¿no quieres que tu hija se decepcione de ti? - se que mis palabras sonaron muy cínicas pero era la verdad - Ella no se enterará, yo se que Amalia será más feliz conmigo, yo se lo mucho que me extraña - - Basta Ikal, acepta las cosas, es más; ¿cómo supiste que ella estaba aquí? - - Por mi trabajo, conozco a mucha gente, aparte también lo vi en las noticias - me regalo una sonrisa totalmente cínica y me soltó un golpe de manera inesperada. - Maldita tramposa - inmediatamente le metí un cabezazo en la nariz, a mi niña no le hubiera gustado que hiciera lo que esta pasando ahora, pero no quiero que ella sufra. - Eres una perra - Ikal ya estaba cansada de todas maneras ella recibió mis golpes certeros. - No puedo seguir peleando, debo estar presente cuando mi Amalia despierte, así que por favor Ikal, retírate no quiero verte o saber que estar cerca - Mientras Ikal se paraba para dirigirse a la salida, se topó con el señor Roberto el cual se había puesto muy curioso. - Ikal... ¿Qué haces aquí? - pude ver que el señor Roberto la miraba con mucha seriedad - vamos a mi oficina a conversar sobre un tema de gran importancia - Lo siento, ya debo retirarme, será luego - Vi como si tratara de evitar algo o mejor dicho a alguien, ¿será que tiene algo que ver con el ataque de Amalia?. - Luisa, ¿estás bien? - Me preguntó con una mirada inexpresiva. - Si, Ikal apareció de la nada, quería llevársela - lo miré de manera hostil - dice que se enteró por las noticias - - Tengo la sospecha que ella está involucrada con el ataque - - Hay posibilidad, pero realmente no quiero que se acerque a ella, menos ahora - el me tomo del hombro - ¿Recuerdas a la hija del chófer? - Solo mire a otro lado. - Sí, ¿cómo está? - estaba desanimada, dejamos huérfana a una niña inocente. - Ella está bien, apenas tiene un año, pero será mandada a una casa hogar para encontrar una nueva familia - Mi rostro cambió y se que tenía que esperar a que Amalia despertará pero no lo pensé dos veces. - ¿Hay posibilidades de que podamos adoptarla? - Roberto me miró sorprendido, no se esperó la respuesta. - Sería cuestión de que enviaras la solicitud de adopción, aunque deberías esperar a que Amalia despierte - Era verdad, había olvidado que estaba cuidando de Amalia y deje a Yasha cuidándola. - Oh cierto, creo que hablaremos mejor en la habitación quiero estar ahí cuando ella despierte - Ambos empezamos a caminar con dirección a la habitación donde se encontraba mi linda abogada. Durante el recorrido había un silencio, no era incómodo, se sentía como si un padre estuviera con su hija en el parqué. Cuando abrimos la puerta Yasha estaba en una llamada, en cuanto nos vio salió del cuarto para seguir hablando, yo me senté cerca de mi amada, mientras que Roberto se quedó parado. - Yasha me dijo que las balas que encontraron en la camioneta, coincidían con las que sacaron del cuerpo de Amalia y Joaquín - Roberto solo toco mi hombro. - ¿Sabés de dónde son fabricadas? - - No, ¿porqué? - Lo miré a los ojos. - Así podríamos darnos una idea de quién o que cártel ha hecho esto, así como la madre de tu novia usa armas de fabricaciónr rusa, los Canmoo usan armas de fabricación Estado Unidense - Mis ojos se abrieron con entusiasmo. - Le diré a Yasha que lo lleve al laboratorio, para que le den la información - hice una pequeña pausa - Cuando los encuentre, por favor aviseme, quiero ver la cara de quienes le hicieron esto a mi princesa - El solo asintió. - Deberías comer y descansar un poco, sabes que ella te estaría regañando ahora - Solo me reí un poco. El ambiente había cambiado, por el de tensión y enojo a uno más cálido y cariñoso. - Lo sé, pero no quiero separarme más tiempo de ella, Yasha me trajo comida y le pedí que trajera un libro - Mire dulcemente a mi ángel y acaricie su mano con ternura - A mi nunca me gustó la escritura, los libros, ni nada de eso pero aquí estoy apunto de leerle algo - - La amas mucho, y eso dice que estará bien cuidada contigo. Te diré una cosa sobre tu suegra. - Me asusté pero decidí escuchar con atención asintiendo con la cabeza - Ella es una mujer muy severa, dura y estricta, sabe que cometió muchos errores en su juventud y tiene miedo que su hija pase por lo mismo, yo la entiendo su marido la abandonó cuando Amalia tenía dos años - - Ya veo y lo entiendo, ella cuida y ama a su hija, aunque no lo físicamente - Mire el piso - tengo unas dudas - - Dime, ¿qué es? - - ¿Cómo es el rostro de la señora Cayetana? y ¿porqué cuando se presenta siempre lleva una máscara?, el día que la conocí en el baile, llevaba una máscara o corona egipcia - Aquel policía se tensó - Cayetana siempre ha buscado proteger a su hija, por eso siempre ha buscado esconder su rostro, supongo que ya sospechas el porque - realmente no pasó nada por mi mente y vio mi cara con aún más dudas - Las facciones y el vivo rostro de Cayetana lo tienes frente a ti, por eso el dia de la fiesta llevo una corona egipcia, para mostrar su grandeza y ocultar su rostro al mismo tiempo - ahora todo tenía sentido. - Entonces me dice que, ¿Cayetana y Amalia tienen el mismo rostro? - Estaba sorprendida. - Conozco a las dos desde antes que Cayetana se metiera en el negocio, vi crecer a la señorita Amalia, las dos son muy idénticas - Suspire, me levanté y abrí la puerta le hice señas a Yasha de que pasara. - Yasha, ¿puedes llevar al señor Roberto al laboratorio? - Yasha asintió y se llevó al policía. Me quedé a solas con mi princesa, no quería dejarla sola, menos en el estado que se encontraba. Me hacerque para besar su frente y sostener su mano. - Mi niña, espero despiertes pronto, se que te duele tu cuerpo y estas débil, pero te necesito. Necesito escuchar tu voz, ver tus ojitos y tu sonrisa. Nunca fui muy dulce, cursi y romántica como tú, pero realmente te necesito - Recargue mi rostro en la camilla mientras la veía - Compre algo para leerte, se que no me gusta y me da flojera leer, pero quiero que aunque estés así disfrutes de algo que te guste, la mecánica del corazón...- Estube leyendo hasta el capítulo cuatro cuando el sueño comenzaba a vencerme, no quería dormir pero fue más mi cansancio que me rendí. En la madrugada, una joven se despertaba después de llevar dos días inconsciente sintió una mano sobre la suya, con el poco movimiento que ella podía hacer miró a su adorada Luisa. Hizo un esfuerzo para poder entrelazar los dedos de ambas y en un susurro exclamó. - Mi amor, ya desperté gracias por quedarte a mi lado - Un par de lágrimas cayeron de los ojos de la joven enamorada.
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