El grupo de Adrick era quien nos vendía la mercancía. Yo sólo se la hacía llegar a Nathalie; así me involucré en esa mierda. Día a día llevaba lo que ella me pidiera, así es, yo era su perro faldero. Un día Nathalie me pidió más droga, pero no me dio dinero, y eso se repitió todas las próximas veces. — ¡No es para mí! ¡Es para Nathalie! -intenté explicar a Adrick. —Yo te vendo las cosas a ti. El dinero me lo debes tú. Son cientos de dólares y va en aumento. —Le pediré el dinero a Nat, tranquilo. Y lo hice, sin embargo, se rehusó a darme el dinero. Adrick seguía presionandome para pagar una deuda que no era mía, mientras Nathalie disfrutaba tenerme a sus órdenes y siendo sincero, yo también lo hacía. Semanas después, yo ya debía una enorme cantidad de dinero, diría que más de lo que yo

