— ¿Y nada? —No, Dalia. —Pero ¿nada de nada? —Dalia, por favor... —Evangeline Kara Bellamy, como es posible dormir con un hombre en la misma cama y no aprovechar la ocasión de siquiera verificar si tenía el tatuaje en el trasero. — ¿Qué querías exactamente que hiciera? ¿Qué le bajara el pantalón mientras dormía o algo? —Exclamo mientras niego con la cabeza—. Pensarlo solamente es estúpido. —Y tampoco tuviste algo de acción con él...no es así como yo te eduqué, amiga mía —Dalia apoya sus brazos sobre la mesa de la cafetería en la que nos encontramos y yo tomo un sorbo de la bebida que he pedido a través de la pajita. —Es mi decisión... ¡Y además yo no soy como tú! Tienes una facilidad muy grande de dormir con quién se te dé la gana, mientras que a mí hasta me da v

