61 —¿Qué vamos a hacer con él? Un suspiro. —Lo que hicimos con la chica. No tenemos alternativa. ¿Por qué lo trajiste aquí? ¿Por qué le has dejado molestarla? ¿Por qué? Slim escuchaba las voces, pero mantenía cerrados sus ojos con fuerza. No les gustaría saber que había recuperado el conocimiento. Lo único que podía hacer era contener un gruñido y aguantar las a******s en sus manos. Le zumbaba la cabeza y sentía entumecidas las piernas. —Fue muy insistente. Pensé que había renunciado, pero luego entró en mi casa y vio tus cuadros. —Tenemos que protegerla. —No. No sabe lo que vio. Trasládala, deshazte de sus cosas, escóndela. No tienen nada contra ti. Contra nosotros. —No lo entiendes, ¿verdad? Después de tantos años como llevo intentando hacértelo entender. Son ellos y nosotros. No

