Sam no dice ni una sola palabra, y Nick sin pensar en sus actos lentamente desciende hasta la altura de Sam, besándolo lentamente. El pelilargo suspira cuando siente que Nicolás roza sus labios con los de él, con una suavidad indescriptible, este acaricia el rostro del más joven, mientras que una de sus manos se esconde en el cabello del asustado chico de ojos celestes. Nicolás le da pequeños y leves besos a los labios de Sam, sin introducir su lengua en ningún momento, solamente se deleita saboreando aquellos labios que tanto había deseado desde la primera vez que tuvo la dicha de probarlos, para su sorpresa el joven no muestra resistencia, y se deja llevar por el delicado beso, razón por la cual, Nick aprovecha e intenta introducir su lengua, rozando los dientes de Sam para después senti

