William camina con largas zancadas y las manos empuñadas, viendo como Sam y Adam continúan hablando, mientras Adam ahora parece estarle acomodando el abrigo al pelilargo que acepta aquello como si nada. La forma de actuar de ambos parecía intima, provocando en el escritor unos celos indescriptibles, cuando ya está a pocos centímetros de distancia, Adam ya puede notar la presencia de un enervado William, este lo observa cruzando sus brazos, por otra parte el castaño se voltea para mirar a la persona que captó toda la atención del profesor, cuando el chico se da cuenta que se trata de William, siente como el poco color que tiene su piel desaparece completamente, y una oleada de angustia ligada con temor recorre todo su cuerpo, en ese momento el pelinegro empuja a Adam con tanta fuerza, que

