— ¡No me toque, aléjese de mí! —Grita el joven de forma enardecida apartando violentamente la mano de Adam de sus labios, mientras retrocede alejándose de la distancia del profesor, con rudeza limpia su boca con la manga de la camiseta. — ¡nunca más me ponga un dedo encima!... nunca más... — susurra la última frase— nadie más que no sea William puede tocarme... nadie más... solo él puede — agrega el castaño mirando en todas las direcciones sin ver algo en específico. Segundos después sale corriendo del lugar, Adam observa toda la situación con completa extrañeza y sorpresa al mismo tiempo, no entendía la explosiva y exagerada reacción del muchacho, simplemente sus dedos rozaron los labios de aquel chico, no fue la gran cosa desde su punto de vista. El hombre vio sus dedos sucios po

