Bip... bip... bip... bip — Suena la alarma que es detenida por la mano adormilada de Sam. El chico con mucha pereza limpia las gotas de sudor que se deslizan por su frente, quitando todos los cabellos que están adheridos a esta, siente encima de su cuerpo un enorme y caliente peso que lo estaba aprisionando. Cuando por fin logra abrir sus ojos, se da cuenta que se trata de William, el cual está sobre él totalmente rendido usando su espalda como almohada, el castaño como puede intenta voltearse. — Will pesa tanto... — Piensa mientras lo aparta con cuidado, cuando ya se encuentra libre se sienta en la cama suspirando, debía ir a la universidad, revisa el reloj de mesa y son las siete de la mañana, el chico vuelve a suspirar otra vez. — No quiero ir... Will tiene razón, debí esper

