Lentamente Sam se voltea, observando como el pelinegro lo observa con una mirada asesina, rápidamente el castaño lleva su mirada a sus manos nervioso, William pudo notar el rostro ruborizado de su chico, incluso parecía algo jadeante, en su mente pasan mil escenas posibles, donde Bruno sin dudas tenía algo que ver. Se acerca hasta donde se encuentra sentado Sam, y sin nada de delicadeza levanta su cabeza sujetando su barbilla examinando cada milímetro de su rostro, se da cuenta que sus labios parecían estar levemente hinchados y mojados, el pelinegro achina sus ojos y mira como unas leves marcas están impresas en las mejillas de Sam. No se podían percibir demasiado, a causa del tono enrojecido que estas tenían, pero William que conoce a la perfección el cuerpo del muchacho, junto con todas

