— ¡Detente! — Es lo único que puede decir Sam entre sollozos, mientras Logan esta sobre su cuerpo. El chico forcejea una y otra vez para intentar burlar las intenciones del moreno, pero están fallan y solo incrementan la violencia que está utilizando Logan, el cual saca su navaja una vez más para enseñársela al castaño. — ¿Qué tal si te hacemos sangrar un poco, Ángel? Me encantó el sabor de tu sangre el otro día... era exquisito como tu semen, pero eso lo dejaremos para más tarde, es decir, probar tu semen cuando te obligue a eyacular, ya que no quieres colaborar mucho. A ver, que podré cortarte ¿Te corto la cara?... seguramente si la desfiguro un poco, tu amado William no te va a querer más... ¿Qué opinas? — Propone rozando la mejilla del muchacho con la filosa arma blanca. Sa

