LEONARDO Al día siguiente, me desperté muy temprano, como de costumbre. Mi abogado llegaría después de que le enviara un mensaje la noche anterior para que investigara todo lo posible acerca de Grace y su vida en el pasado. También estaba comiéndome las uñas de los nervios. Lucrecia había preparado el desayuno, así que fui enseguida a despertar a mi bella durmiente. Abrí la puerta y lo que vi frente a mí fue una obra de arte. Estaba dormida, con el cabello cayéndole como cascada encima del rostro. Lo más delicioso era ver cómo su calzón quedaba al descubierto mientras tenía una pierna subida. Me daban ganas de tomarla y hacerle el amor aquí y ahora. Me frené, sabiendo que esto era una ruina segura para mí. Me senté a su lado y, acariciando su mejilla, acomodé un mechón detrás de su

