La luz cegadora que pasaba a través de las cortinas de la ventana fue a dar directo a los ojos de Stella quien hizo una mueca de desagrado en el rostro abriendo con dificultad sus ojos. Fue directo a su móvil faltaba poco más de una hora para entrar a trabajar al restaurante. Juntando todas sus energías se puso de pie caminando directo al baño para darse una ducha, sus movimientos eran lentos y torpes, no dejaba de pensar en Henry ni en la persona que le habría puesto el collar en el abrigo, su principal sospechosa en la lista era la tal Rosalie. Se vistió el uniforme, se puso los tenis que usaba para trasladarse y su abrigo. Las mañanas comenzaban a ser muy frías en el bronx, ya un suéter grueso no era suficiente, al ver a través de la ventana se dio cuenta que pronto comenzaría a nevar,

