MEGAN HOBBS Nunca fui amante del frío. Recuerdo que cuando apenas comencé a tener noción del lugar donde vivía, deseaba con todas mis fuerzas poder conocer otro lugar, uno cálido, donde despertara sudada y con el sol brillando por todo lo alto calentando incluso hasta el césped que crecería siempre verde y brillante. Cuando me casé quería una casa con un enorme jardín, incluso me propuse el mudar todo lo que había construido a California pero me quedé aquí, donde el frío reina incluso cuando no debería. Las flores apenas comienzan a tomar color. En un ambiente como este es difícil que muchas plantas permanezcan vivas ya que de hecho necesitan del sol que pocas veces vemos por estos lares con una intensidad mayor. Justo hoy es un día de esos, un día extraño donde apenas despiertas ve

