MAXIMILIAM DUPONT Para mi mala suerte, luego del entierro de mi bebé tuvimos que llamar un especialista para que pusiera a Megan a dormir de nuevo. El dolor que carga su alma es tanto que incluso me ofrecen panfletos sobre centros de cuidados para personas con depresión así evitamos que se llegue a hacer daño en algún momento cosa que me parece demasiado. Si bien perder a nuestro hijo ha sido un golpe duro, confío en que apoyándonos el uno en el otro las cosas podrán salir bien de a poco. La vida no se termina y nuestras posibilidades todavía están en pie. Más adelante, quizás podamos ser una familia como ambos queremos. Cargo a Megan hasta nuestra habitación dejándola en la cama. Su rostro inflamado por las lágrimas sigue siendo hermoso sin embargo la tristeza que se carga me termina

