MAXIMILIAM DUPONT Mantengo a Megan recostada en la cama mientras poco a poco veo cómo sus ojos la somnoliencia enviada a través de la jeringilla con el tranquilizante. Todo esto me resulta demasiado espantoso como para siquiera pensar bien en cada cosa que pasó en las pocas horas que nos mantuvimos aquí. No me despegué de ella ni un segundo, ni siquiera cuando no me quería aquí solo me quedé porque sabía a ciencia cierta que de una u otra forma, en algún momento me querría cerca y así fue. Vi su anhelo, su esperanza mientras pujaba, yo rogando en silencio que nuestro sueño se hiciera realidad pero al final no pasó así. Y eso la quebró. Nos rompió. Intento mantener la vista puramente en Megan mientras la doctora se lleva a nuestro bebé fuera de mi campo de visión. Siento que a cada pa

