MEGAN HOBBS Observo por la ventana, el mundo afuera parece seguir su cuso mientras yo estoy aquí, prácticamente enjaulada sin poder salir a ningún lado por mi cuenta. Hoy se cumplen los primeros cinco días desde que me internaron. Los medicamentos dan asco, las sesiones de terapia son un puto fastidio pero no puedo negar que de cierta forma, me siento mucho más despierta. Sé que son pocos días, que apenas podría estar acostumbrándome pero para suerte de mi abuelo, ahora al menos me levanto cuando suena mi alarma. —¿Otra vez vas a dejar pasar la sesión sin decir una palabra?—pregunta mi siquiatra. Ahora mismo me encuentro en mi sesión personal, como ella dijo, no he dicho ni una palabra porque la verdad, no sé qué decir y tampoco me gustaría ser analizada en estos momentos por lo qu

