Las suaves caricias sobre mi piel me toman desprevenida, me remuevo y el tacto de aquellas manos es reconfortable, tan cálido y siento como mi piel se eriza. -Eres tan hermosa Naerys -dice esa suave voz. -¿Caín? Es él y está sobre mí sin nada puesto, mostrándome lo fuerte que es su pecho y los troncos que tiene por brazos. -Te amo Naerys, no sabes cuánto te deseo -esas palabras aunque no me las esperaba me ponen más acalorada. ¡¿En qué momento entro a mi dormitorio?! -¡Caín bésame! - suplico con la voz entre cortada. -¡Ay! Naerys yo soy muy loca pero no para tanto, nunca he besado a nadie de mi mismo sexo y no planeo hacerlo contigo - dice dejándome estupefacta. -¡No! ¡No! ¡No! ¡Caín bésame!- entrelazo mis brazos alrededor de su cuello - ¡¡Caín bésame!! ¡¡¡Bésame!!! -¡No, no! ¡No,

