Esa pedida de disculpa fue la más sincera que le salió en ese momento. Annie junto con Jorge lo miraban esperando que siga pero solo se levantó de la mesa y salió del local. Encendió otro cigarrillo, se quedó sentado en la vereda fumando tranquilo y pensando en todo hasta que le agarraba bronca por no poder solucionar nada y empeorar las cosas. Luego que termino el cigarrillo, se levantó y comenzó a toser. No le dio mucha importancia, siguió su camino hacia el edificio pero al cruzar la calle la tos no paraban y se sintió mal. Por eso, se detuvo —¡Adam! —Le gritan a lo lejos. Se apoyado contra una pared intentando respirar y mantenerse en pie pero la tos que le producía en ese instante no lo dejaba. Tose más veces, ahora fuerte parecía ahogado sin nada pero se estaba ahogando y tosi

