Capitulo 7

2335 Palabras
Existen momentos que perduran en la mente, que tal ves cuando suceden no pensamos en su gran importancia, pero en el futuro son lo único que nos queda para atesorar lo que fue el pasado. Sabia que algo iba a cambiar, que ya se encontraba en ese cambio, pero jamás pensé que el nuevo rumbo que tomaba mi vida fuera a ser logrado en menos de un día. Puedo sentir tres presencias detrás de mi cuerpo, unas que en estos momentos deseo que se alejen de mi, que no dañen mi vida, en especial de aquella que quiere hacer todo a su voluntad. Mis ojos enfocan a Jonathan y Samy, pudiendo percibir como la nostalgia se encuentra tan presente en sus expresiones faciales como en las mías. Ni a lo lejos, ni a los alrededores se puede observar a las otras personas que creían que hacían parte de mis amigos, unas que después de que todo empeorara, de que los rumores parecieran verdaderos, lo único que hicieron fue tacharme de lo peor y darme la espalda. Sorprendentemente ellos dos son los únicos que saben que todo esta mal. " eso no sirve de nada" suelta Camile de la impotencia al vernos en esta situación. Después de aquel encuentro con el Alpha, todos los planes se vieron cancelados, mucho mas cuando al líder de la manada le tomo menos de un minuto para convencer a mis padres de que lo mejor seria irme a vivir con él. ¿Me sorprendió como accedieron de rápido a su petición?, tal ves un poco, pero que se puede decir cuando al ambición de poder puede mas que ver a tu hija sufriendo por sus decisiones. - Clary, no sabes como te voy a extrañar - espeta mi mejor amigo, uno que no esta muy contento con lo que esta pasando, pero no puede hacer nada mas que verme partir. - no tienen porque extrañarla, a veces pienso que los jovenes son muy dramáticos, por ello ustedes se llevan bien - escucho que comienza a decir mi madre detrás de mi - recuerden que solo se mudara con el Alpha, de seguro se verán en el colegio. Algo me dice que esas palabras están muy lejos de la verdad. Mis ojos conectan con los de Samy, justo en el momento en que una gruesa voz se hace escuchar, una que aunque pretenda no ser importante, si causa estragos en mi cuerpo; pero no estoy hablando de alguno bueno. - tiene razón señora Robts, pero claro esta que cuando Clary se adapte a su nueva vida, así que todo dependerá de ella. Todo dependerá de ella. Esas palabras empiezan a repetirse una y otra ves en mi mente. - si, muy pronto los veré, ya lo verán - o al menos eso quiero creer. Tan pronto como digo esas palabras la mujer de cabello n***o me rodea con sus brazos, provocando que de unos pocos pasos hacia delante. - no tienes porque hacer algo que no quieras - susurra en mi oreja, causando que deba tragarme un sollozo, pero no evite como se me nubla la vista. - no tengo otra salida... - respondo en el mismo tono de voz, dejándome llevar por el momento para así rodearla también con mis brazos, queriendo de alguna forma aferrarme al poco de libertad que se me va a arrebatar. - te ayudare, prometo que buscare la manera de ayudarte. Esa promesa, la convicción con la que la suelta puede crear esperanzas, pero todas ellas quieren desaparecer al saber quien es el que me lleva sin importarle cualquier deseo. El saber que prácticamente estoy siendo vendida por mis padres, que aunque les dije el terror que siento por el líder de la manada, no se detuvieron a pensar que la condición de su hija quizás se vería afectaba; pero debo pensar si en algún momento fui vista por ellos como eso, o si tan solo recibí algún tipo de cariño que me fuera preparando para sus planes de poder. Las piernas me tiemblan, un cambio en ambiente se hace notorio, mientras que busco de todas las formas posibles conseguir controlar mi respiración y no delatar mi falta de interés en esta situación. - no quiero irme... - suelto lo mas bajo que puedo muy cerca de su oído, queriendo que note mis ganas de salir corriendo y no ser llevada con el monstruo que se esconde detrás de una buena apariencia. - nena, tal ves sea momento de irnos. Nena. Nena. Nena. Como se atreve a usar un apodo con tinte de cariño cuando lo que siente por mi es todo eso, cuando lo único que quiere es tratarme como una cosa que va a poseer, y ello, aquella cuestión de que estaré en su total control es lo que mas me altera. Pronto, demasiado pronto debe decir, siento como su mano llega mi cintura para de una manera que a cualquiera le parecía normal entre parejas, acercarme a su cuerpo y apartarme de las únicas personas que considero les importo aunque sea un poco. El sentimiento de impotencia se vuelve mas fuerte en cuanto siento como me encuentro atrapada entre sus garras, las ganas de correr son mas que perceptibles en mi rostro, pero al girarlo en dirección a mis padres, ellos solo muestran una sonrisa ignorando por completo lo que me pueda deparar el futuro. - cuídate mucho mi niña, recuerda comportarte como se debe; mantén presente que eres nuestro orgullo - suelta la mujer que me dio la vida antes de tener la intención de llegar a mi cuerpo y pretender rodearme con sus brazos. Tan rápido en como deduzco su accion, con toda la fuerza que tengo llevo al Alpha y a mi hacia atrás, huyendo de sus tan traicioneras manos. - no necesito tus fingidas palabras, esta mas que claro que no te importa lo que a tu hija le pueda pasar. Todos a mi alrededor se sorprenden, casi tan de prisa como la voz de mi padre es escuchada. - Clary, discúlpate con tu madre, ¡ahora mismo! - brama enfurecido, algo que en estos momentos no me importa. - esa disculpa deberían darla ustedes, así que no esperen que salga de mi boca. El odio en mi mirada no es una ilusión, la repulsión por sus acciones es algo que mantengo presente, y que me juro jamás abandonara mis pensamientos. - no hay porque alterarse, lo mejor será que nos vayamos. Por supuesto Alpha, esta mas que emocionado por llevarme a mi suplicio. Quizás mi cuerpo este teniendo adrenalina, quizás mi mente me este diciendo que lo poco de libertad que tengo o creo tener solo se encontrara en mis pensamientos; es por ello que mi mente planea las mil formas como se puede matar a este hombre y de alguna forma escapar. Soy obligada de manera sutil a subir a la camioneta en la que ya se deben de encontrar mis cosas, una que en cuanto me encuentro adentro, no demora en seguirme el camino el líder de la manada. La puerta se cierra, los vidrios de la ventana se suben, una pared se establece como separadora entre la parte de atrás y la de adelante del conductor, para luego sentir como el vehículo arranca. Mi cuerpo no alcanza ni de avisarme que algo malo va a pasar cuando soy estrellada contra el vidrio izquierdo del auto, teniendo una grande mano rodeando mi cuello, estableciendo una presión que me dificulta un poco respirar. Mi rostro se encuentra con el de mi captar, quien trae reflejado en su rostro el de un depredador, pero no uno que puede ser domado, mas bien uno que en cuanto lo ves, sabes que no tienes alguna oportunidad de escapar. - no pensé que tuvieras un fuerte carácter, siempre me demostraste lo dócil que puedes ser en tu cuarto - dice de primeras el hombre enfrente mío, mientras que manos llegan a su brazo para inútilmente buscar liberarme - debo admitir que me encanto esa parte de ti, y podre aceptarla, siempre y cuando sepas comportarte con las personas importantes para mi. Mis piernas intentan darle alguna patada, pero son inmovilizadas por su cuerpo sobre el mio. Mis ojos se dirigen a un lado, pensando en si quizás el conductor pueda oírme, pero esa idea es desechada de inmediato por una voz fuerte. - ni creas que alguien podrá ayudarte, tengo todo mas que preparado para que nosotros dos seamos los únicos que sepan que ocurre en nuestra relación, a partir de hoy estarás a mi disposición, y a pesar de que no pueda tocarte como quiero, por culpa de tu padre, si tendré el tiempo necesario antes de nuestra boda para domesticarte. Boda. Soledad. Peligro. - aléjate de mi - bramo con voz entrecortada, consiguiendo que él solo sonria. - ni lo sueñes, Clary, no dejare a mi posesión mas preciada, y es momento de que lo asimiles o la única que sufrirá eres tu. ... Mis ojos vislumbran el interior de la casa, asimilando cuan grande puede ser, pero las horribles decoraciones que se encuentran a los alrededores, como si la oscuridad no quisiera abandonar este lugar desde hace tiempo. Se que la muerte de la antigua luna fua hace años, pero no se si esto se encuentra así debido a su ausencia, o siempre fue de esa forma. Soy obligada a detenerme justo en el centro del salón principal, observando como dos hombres traen mis cosas mientras el Alpha va llegando detrás de ellos. - espero que te encante la vista porque te aseguro que este será tu lugar de vivienda durante mucho tiempo - expresa en cuanto se encuentra enfrente mío. Alzo mi rostro para dirigir mi mirada a la suya, contemplando como la autosuficiencia se encuentra presente en sus ojos, mientras que en los míos, esos solo intentan ocultar mis intenciones por buscar una salida en cuanto él se despiste. No pienso estar en este lugar mas de lo necesario. - las condiciones son bastantes sencillas, se que en muy poco tiempo podrás seguirlas, aunque también se que requieres algo de disciplina, pero decidiremos todo con el tiempo. Doy un paso atrás cuando veo sus intenciones, pero es bastante tarde, ya que el da el doble, para así de manera brusca tomar mi mentón y alzarlo lo mas que puedo, provocando que un gemido de dolor salga de mis labios. - puedes estar por cualquier parte de la casa, pero no me creas idiota, no dejare que escapes a ningún lado, así que mis guardias tendrán todo vigilado, por lo cual lo mejor será que dejes tontas ideas de escapar - llevo mis manos a su brazo, buscando clavarle mis uñas en su piel, pero eso solo lo enoja, causando que gire todo mi cuerpo, jalando mis muñecas hacia un lado, de tal forma que al mas mínimo movimiento puedo provocar quebrarme algo - tendrás privilegios si te portas estupendamente, pero si no... Jala mi brazo un poco y ya me encuentro gritando tan fuerte como puedo. Aunque cualquiera diría que varias personas vinieron a ver que pasaba, eso esta muy lejos de la realidad. - no intentes enfadarme, porque solo te harás daño a ti misma. Mi respiración se vuelve errática, mi sentido de supervivencia me hace estar quieta, al pendiente de sensación que pueda provocar el Alpha. - soy solo una prisionera en este sitio, ¿no es cierto?, soy solo una cosa que será utilizada para tu disfrute - espeto dando a notar mi asco por su persona. Pronto tengo su aliento en mi cuello, causando que las ganas de vomitar se encuentren latentes en mi estomago y garganta - tienes toda la razón, pero debes mirar el lado bueno, siempre trato bien lo que me pertenece, además que serás envidiada por todos en esta manada. - todos los que no saben lo asqueroso que eres, la mierda que debió morir en vez de la luna. Eso es todo, en un segundo tengo mi brazo bien y al siguiente esta quebrado. Grito tan pronto como el dolor me atraviesa por todo mi cuerpo, bramo, escupo mil maldiciones antes de ser soltada y caer de boca contra el piso, retorciéndome del total dolor. - parece que desde hoy empezaremos con la disciplina... y yo que pensaba que nos podríamos llevar bien, pero no importa, también me gusta la acciona. - maldito hijo de puta - espeto al sentir el sudor por todo mi cuerpo, mientras intento con mi otra mano tomar el brazo roto. - esa boquita será lo primero que intentare arreglar, pero no importa, tenemos tiempo antes de nuestra boda - intento respirar normalmente, intento pensar en otra cosa que pueda ayudarme a no percibir el dolor, pero me resulta casi que imposible - ¡¡¡ROSA!!! El grito se hace escuchar por toda la mansión, incluso podría decir que mas lejos, pero en estos momentos no me importa lo que diga, no cuando las lagrimas nublan mi rostro mientras intento al menos estar de rodillas. Pasos se hacen escuchar a lo lejos, mientras que la risa del Alpha los disimula al verme intentando de alguna forma no estar tirada contra el piso. - Alpha, ¿me necesita? - la voz de una mujer mayor se hace notar, lo que hace disminuir un poco la risa del líder de la manada - por la diosa, ¿Qué le ha pasado a esta pequeña? En cuestión de segundos tengo unas manos diferentes tocando mi brazo bueno, ayudando a levantarme un poco en medio del dolor. - no hagas preguntas estúpidas y llévala a la habitación principal del tercer piso, y no olvides llamar al doctor, por su torpeza se rompió un brazo. Alzo mi rostro para intentar buscar el de ese asqueroso ser, pero solo doy con el de una señora con la preocupación latente en su voz, una que aumenta en cuanto observa mi rostro. - mi niña, como lo siento...
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