Un rostro.
Una falsa sonrisa.
Existen momentos en la vida en los cuales pensamos que tenemos todo totalmente controlado, que por mas obligaciones somos dueños de nosotros y de nuestras decisiones; ¿pero en realidad es así?, o tan solo nuestra mente nos confunde para no mostrarnos lo que ocurre en verdad.
En el mundo hay personas que controlan sus decisiones, también hay otras que manipulan las decisiones de los demás, y las ultimas no se molestan en ocultar como se sienten dueños de la gente.
Clary Robts. Un nombre y apellido, una persona, pero para otros puede llegar a ser una posesión.
Mi vida cambio en un minuto, uno donde conocí a un ser asqueroso, un demonio que se hacia pasar por caballero, uno que pensé no seria muy grave, que tendría salidas.
Lastimosamente en mi destino no se encontraba esa situación.
Caminar enfrente de las personas siempre ha sido fácil, no parecía muy complicado, menos cuando tenia las miradas puestas en mi persona, de alguna forma eso me agradaba, me hacia sentir mas confiada. Así que no entiendo porque el día de hoy presiento que esa atención solo me causa comezón en todo mi cuerpo.
- debo decir que en el día de hoy Clary esta causando mucho impacto en la sociedad - expresa Sonia mientras va detallando su celular.
- ¿de que estas hablando? - cuestiona Erika al llegar a su lado.
Daniel y Jonathan giran sus rostros para observarme unos segundos, al contrario de Samy, que con su mirada demuestra que no le agrada las acciones de las dos restantes mujeres en el grupo.
- que cosas, parece que el Alpha por fin ha encontrado quien será la nueva luna de la manada - espeta Erika provocando que una fuerte corriente atraviese todo mi cuerpo, pero una de gusto, mas bien una de estar alerta.
- ¿Clary nunca pensaste en decirnos? - cuestiona Daniel, a lo cual me obligo a mirarlo directo a los ojos.
- no se de que hablas - Sonia suelta una risa sarcástica.
- en serio que me estas sorprendiendo, porque te haces la santa, pensé que éramos amigos, o tal ves solo lo haces para que puedas adelantarte y tomar partido del Alpha - vuelve a decir Sonia, causando que una repentina pero inmensa rabia corra por todo mi cuerpo.
- de que carajo hablas, yo no he estado haciendo nada, ni quiero sacar partido - ella da dos pasos en mi dirección.
- eso dices pero lo que no sale de tu boca es que el líder de la manada se le ha visto saliendo de tu casa mas veces de las que se puede contar... sabes, es muy hipócrita de tu parte que todo el tiempo dijeras que querías esperar a tu mate cuando solo nos despistabas de tu verdadero objetivo.
- Sonia cállate - escucho que Samy suelta a mi derecha, provocando que la recién nombrada gire su rostro para observarla.
- ¿y tu que tienes que ver?, todo el tiempo eres callada pero ahora parece que nada te mantiene con la boca cerrada.
- como tu, que solo hablas por hacerlo y no sabes que es lo que puede ocurrir - contesta la novia de Jonathan haciendo que por al menos unos segundos la que pensé que era mi amiga pase saliva.
Erika y Sonia giran a observarse unos segundos antes de que la ultima vuelva a observarme.
- vaya, parece que ustedes se han vuelto muy cercanas, pero aun así lo que yo se es que tu... - me apunta con su dedo mientras en sus ojos distingo unos sentimientos que nunca había visto presentes en ella - tu solo eres una mentirosa, una falsa que dice pero por la espalda hace otras cosas... así que todo este tiempo estuviste planeado conquistar al Alpha, y esta bien, te respeto eso, pero lo que no esta bien es fingir que no haces nada, porque un hombre como nuestro líder no se fijaría en ti a menos de que lo incitaras.
Eso no es cierto.
" deberías decirles, ellos tienen que saber" espeta mi loba.
Por mas que quiero, mi cuerpo no lo hace, por mas que deseo abrir la boca siento como si algo me detuviera.
Pensar en que dije la verdad a mis padres y eso lo provoco que ese asqueroso fuera mas seguido a la casa, que mis padres me dejaran muchas veces a solas con él, que por mas de que al irse les dije como su mano no abandonaba mi pierna, que les suplique que no me gustaba tener su asquerosa boca en mi cuello, y que los moretones en mis brazos no son por causa de un golpe en la ducha.
Todo eso solo me hace pensar que decir la verdad solo aumenta las sensaciones asquerosas, solo hace que el demonio se acerque mas a mi cuerpo.
Abro la boca, pero no sale nada, ni una palabra.
"Dilo"
Debo hacerlo.
"grita"
Tengo que poder.
"acúsalo"
Quiero hacerlo.
Dicen que nuestra parte animal a veces puede tomar el control sin nuestro permiso, pero otras veces, unas donde si el cuerpo no se encuentra en buena condición, esa opción no es posible.
- ven, no eres capaz de decir nada porque sabes que tengo la razón - espeta Sonia con una sonrisa en su rostro, una que solo trae a mi mente una palabra.
Envidia.
- lo mejor es que te vayas, si piensas eso de mi, no quiero verte, ni a nadie que este de acuerdo con tus palabras.
- bien, ya sabia yo que no podía ser amiga de una hipócrita.
Pasos se hacen escuchar, unos que poco a poco van siendo casi que imperceptibles, unos que anuncian como mi mundo ha cambiado en cuestión de nada.
A mi alrededor solo veo a Samy y Jonathan, el cual el ultimo se encuentra bastante confundido de lo que acaba de ocurrir.
- Clary, debiste decirles.
También lo pienso.
- no pude, yo...
Las palabras no vuelven a salir, el temblor en mi cuerpo se hace presente, uno que en estos momentos se hace pequeño.
- no entiendo que es lo que esta pasando, ¿Clary que esta ocurriendo? - cuestiona mi mejor amigo.
Mi rostro conecta con el suyo, consiguiendo así admirar la confusion en mi rostro, pero él, él ve otra cosa en el mío, uno que lo hace cambiar sus gestos a la preocupación.
- debes decirle, han sido amigos de la infancia, sabes que te entenderá - espeta Samy a mi lado, ubicando su mano en mi hombro, una acción que para algunos parecería muy simple, pero para quien lo siente puede llegar a causar un repentino alivio.
- mis padres no lo hicieron, yo les dije, pero todo empeoro, ellos han causado que esa asquerosa sensación se presente cada ves mas, yo no quiero estar cerca de él, no quiero pero... pero...
- Clary no me digas que te ha lastimado, ¿te ha obligado ha hacer algo que no quieres? - pregunta mi amigo en cuanto ve que las palabras no siguen abandonando mi boca.
Pronto siento su mano llegando a mi mentón, para de esa forma subir mi rostro lentamente en su dirección.
- no me ha obligado a nada mas que quedarme quieta...
Si alguna ves han sentido ese repentino mal sabor en la garganta subiendo hasta tu lengua, uno que puede causar múltiples nauseas uno que muchas veces es causado por un mal olor; pues en esta ocasión es provocado por un mal recuerdo.
Un recuerdo muy desagradable.
- Clary...
- no quiero lastima, tan solo necesito que esto termine, solo deseo acabar con todo, porque se que este va ser peor.
Una lagrima. Luego ya son dos, y ya no se cuantas son las que humedecen mis mejillas, tan solo se que mi vista se ha nublado en gran medida.
- tranquila Clary, podemos hallar una salida, habrá algo que se pueda hacer - suelta Samy con voz confiada.
- es el Alpha, es quien tiene mas poder, no creo que pueda salir de esto.
- y si le decimos a alguien - comienzo a negar muchas veces.
- será peor, lo se, además, nadie creerá, es su palabra contra la nuestra, es su manada, una que me esta dejando sin salidas.
En cuestión de segundos tengo los brazos rodeándome por completo, para luego sentir las palmas de las manos de Samy en mi espalda.
- tienes razón en que es el líder de la manada, pero existen muchas mas, he oído que el Gran Alpha es muy justo, él tiene mas poder que todos los lideres juntos, él nos puede escuchar, te puede apoyar y hacer que salgas de esto, tan solo tenemos que llegar a la manada sol de luna - suelta Jonathan de imprevisto provocando que levante un poco mi rostro para observarlo.
- eso es muy lejos.
- pero es la única salida, te puedo llevar... te prometo que hare que seas liberada de un destino asqueroso.
Esas palabras, en verdad quiero creerlas, quiero estar abierta a la esperanza, pero de alguna forma siento que algo podría pasar.
...
Al llegar a mi casa me dirijo rápidamente a mi habitación sin preguntarme si quiera por mis padres; desde aquella conversación mi relacion con ellos se encuentra mas que fracturada.
En cuanto me encuentro en mi cuarto cierro la puerta para así disponerme a cambiarme la ropa que traigo puesta, lastimosamente antes de que me aleje de la puerta no logro observar al hombre que se encontraba en el rincón mas apartado del lugar, uno que en cuanto mis ojos conectaron con los suyos, no conseguí evitar un escalofrió, uno de advertencia.
- bienvenida a casa querida Clary, es un placer para mi recibirte y admirar como te encuentras en perfectas condiciones - espeta el Alpha, todo sin reducir ni un poco la sonrisa que se encuentra en su rostro.
- usted...
- pero que falta de familiaridad, me parece que después de haber visitado tu habitación en varias ocasiones, siento que esa barrera ya debemos soltarla.
Sus manos se comienzan a pasar por el orillo de la cama, tocando plenamente la cobija que cubre la sabana mientras va caminando en mi dirección.
- debe irse, no lo quiero aquí.
Quisiera decir que me siento confiada por haber pronunciado esas palabras, pero al detallar la mirada del líder de la manada puedo decir que mas que confianza puede ser estupidez.
Mi corazón comienza a latir en demasiada rapidez, pronto no siento a mi loba, mientras que las paredes a mi alrededor se vuelven a sentir bastantes cercanas.
- menos mal que no me importa lo que quieras, aquí lo que vale la pena es lo que yo quiero.
Cinco pasos, a esas distancia se encuentra de mi cuerpo, una muy corta distancia, demasiado corta, tanto el temblor en mis dedos, aunque pequeño, se hace presente.
- si usted no se va, lo hare yo.
Podría decir que alcance a dar un paso, que corrí, que llegue a la puerta, la abrí y me salve de otro mal momento. Lastimosamente la vida no es siempre lo que se quiere.
La altura y tamaño del Alpha en cuestión de segundos ya se encuentran detrás mío, con sus manos en mis brazos, provocando que estos sean llevados hacia atrás, dejándome en una inmovilización un poco dolorosa.
- mi querida Clary, esta actitud no es propia de una dama, ni de la futura luna de esta manada.
- no seré luna de nada, no lo quiero, yo me alejare de usted, no estaré a su lado.
Una risa, una muy perturbadora es lo que se escucha justo en mi oído derecho, desconcertándome por completo.
- no se si eres valiente o estúpida, pero extrañamente eso me encanta mucho en ti, solo haces que fascines mas - no puedo controlar las nauseas que llegan en mi garganta en cuanto siento su nariz en mi cuello, cuando su boca hace contacto en mi piel.
Quiero luchar, pero lo único que consigo es ser estrellada de frente contra la puerta de mi habitación, dejándome aun mas imposible mi escapada.
- me encantas Clary, eso no te lo voy a negar, pero de eso a dejar que me vean la cara de idiota es otra cosa... - su mano, su asquerosa mano llega a mi espalda, haciendo que las lagrimas vuelvan a ser parte de mi vista - quiero que sepas que serás mía, mi esposa, mi luna, seré tu dueño, con o sin tu consentimiento, eso es irrelevante para mi, pero eso si Clary... te daré la oportunidad de decidir si deseas serlo con el cargo de conciencia de haber causado la muerte de tus dos amiguitos, o sin ninguna deuda en tu mente.
¿Qué ha dicho?
- sabes a nadie le gustaría que lastimosamente se encuentren muertos Samy y Jonathan, eso seria muy triste para todos, en especial para mi, por el papeleo que debo llevar, así que decide si quieres continuar con planes de niños y aceptaras tu destino.
Lo sabe, eso paso hoy y ya lo sabe, ¿como?, eso ya no importa, lo único que importa es que esta amenazando sin contemplaciones contra la vida de mis amigos.
- eso depende de ti mi querida Clary, ya sabes lo bueno que soy y te doy la opción de decidir las cosas importantes... así que tu dirás - con la mano que tiene libre toca mi vientre para así empujar la parte posterior de mi cuerpo hacia el suyo, consiguiendo que si antes me sentía sucia, ahora lo estoy mas - los dejamos morir, o mi mujer se comportara como se debe.
Destino, siempre creí que el destino que la diosa luna tenia previsto para mi era muy bueno, que encontraría mi mate y tendría una buena vida, que lograría las estupideces de los cuentos románticos. Ahora se que nada de eso será posible, que mis ilusiones seran pisoteadas por un ser despreciable, ahora se que mi vida nunca me perteneció.
- no les hagas daño.
- eso quería oír... siempre supe que mi mujer puede tomar las correctas decisiones.
Piel fría, dolor en el pecho, y las lagrimas siendo fieles amigas.
No cabe duda que la vida puede ser una mierda cuando esta se lo propone.