Después que salimos del hotel no hablamos. Él iba adelante con mi bolso y yo lo seguí en silencio hasta el estacionamiento del hotel. Pensé que Giovanni estaría en el auto pero no era así, estábamos solos. –¿Puedes conducir? –Le pregunté igual, sin hacer contacto visual con él. –Llegué hasta aquí haciéndolo. –Y en mi carro, o sea que siempre supo mis planes, ¿o fue al azar? Me abrió la puerta del copiloto y subí rápido. Se dirigió a la de atrás y la abrió para colocar mi bolso. No me moví, lo vi por el rabo del ojo caminar hasta la puerta y cuando iba a abrir sonó su celular. Respondió estando afuera y aunque no podía verlo conocí su gesto cuando se alejó de la puerta. Los susurros de su voz eran ahora muy conocidos por mí, hablaba con una mujer. Un minuto después subió al auto y lo

