–¿Crees que Sandra no hablará? –Me preguntó Anfer sin temer a equivocarse sobre lo que creía de mí. –Ella lo ha notado también, que tú no eres Guillermo. –Sandra lo que ha notado es que la rechazo. Está dolida y dice estupideces. –Respondí ante tanta insistencia por parte de mi abogado, que sospechaba ya no cumplía esa función, a menos que fuera una nueva estrategia de apoyo. –Hace años Guillermo me habló de ti. –Siguió Anfer y esta vez sonreía. –Dijo que eras bueno con los números, que te había ido al extranjero y que no regresarías. –¿Y regresé? –Le sonreí también–¿Volví y ahora estoy frente a ti? –Eso creo. –Subió el mentón. –Y tus socios van a querer demostrarlo. –¿Y el trato de confidencialidad entre abogado y cliente? –Di varios pasos para acercarme a él. –Mi promesa de confide

