Desperté de golpe y estaba sola en la cama. Escuchaba el mar y algo más: lluvia. Sentí un escalofrío. Me levanté rápido al baño para asearme y bajar, casino entraba luz a la habitación, cuando salí envuelta en la toalla me fijé en la flor sobre la mesa. Era una rosa blanca, seguro de los ramos de abajo. Tomé la nota junto a la flor, escrita por él, en letra perfecta, sin temblores, con buena zurda. –Me gusta verte dormir, he abusado de ti mientras lo hacías, te he besado toda. Sonreí y olí la flor. Era un galán. Estaba abajo seguro esperando por mí. Cuando me calzaba sonó mi teléfono en alguna parte, lo busqué y atendí. –¿Sí? –Patricia, soy Beatriz. –No supe que responder. –Estuve esperando que respondieras mis mensajes, te llamé para no presentarme allá y mirar a la car

