Estoy parada frente al mare n***o con una sonrisa que no me cabe en el rostro. La felicità (felicidad) que siento en estos momentos no tiene punto de confronto (comparación). —Roma me encanta, pero este es el Paradiso (paraíso)—susurro quitándome las sandali (sandalias). Alzo la cabeza y cierro lo occhi (ojos) disfrutando de la cálida brisa del mar, el ruido de las olas y los rayos de sole que penetran mi pelle (piel). Hace una hora que llegamos al hotel y recién ahora pude escaparme para può vivere (poder vivir) a solas estos momentos con la naturaleza. No es que no quiera estar con nessuno (nadie), al contrario, aprecio muchísimo el tiempo de calidad que pasamos tutti insieme (todos juntos); pero ahora mismo, solo necesito esto. El mar, mi soledad e io (y yo). —Con toda esa belleza

