9:30am —Buongiorno, Turchia (Buenos días, Turquía)—sonrío abriendo los brazos para disfrutar de las frescas brisas del mare n***o desde mi balcón. He dormido con una pace (paz) que no sentía hacía mucho tempo. Quizás es el clima, la felicità (alegría) de estar en otro país o simplemente, por haber conocido a personas molto speciali (muy especiales). Si, con ¨especiales¨ me refiero a Azad Özmen. Desde que se sentó con me (conmigo) anoche para compartir la cena, no he dejado de pensar en lui (él) y en cada uno de sus consejos. Es algo extraño, ¿saben? Jamás un uomo (hombre) me había hablado de esa manera tan cálida, tan comprensiva y llena de affetto (afecto). ¡Ni siquiera las lettere (cartas) que solía recibir en Roma tienen comparación con Azad! Él, es un ser lleno de luz, de virtudes y

