(POV Loid) —Dime ¿Qué fue lo que sucedió? —le pregunté a mi secretario, quien en el camino procedió a explicarme lo que había pasado en mi ausencia. —El señor llegó totalmente alterado, gritaba y exigía verlo. Me llamó usurpador, que yo le había quitado el lugar a su hija. El padre de Mía era un hombre que tenía problemas de autocontrol, se podría decir que me superaba cuando se enojaba. Probablemente se había enterado que despedí a su hija, y furioso vine a reclamarme, pero sucedió esto. —He llamado a los especialistas para que se encarguen del cadáver. Ahora deben estar llegando. —Hiciste bien —le respondí, llegando por fin a mi oficina. —Llama a su hija, se enterará de igual modo. —Como usted diga, señor. Una camioneta que se encargaría de trasladar el cadáver, llegó luego de q

